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Asimismo, la policía pasaba casi diariamente enfrente de su casa.
La testigo fue detenida en octubre de 1992, y llevada a una cárcel para
adultos, a pesar de que tenía 16 años, en donde estuvo cuatro años. En el
momento de su aprehensión y durante el tiempo que estuvo detenida se
referían a sus hermanos Rafael y Emilio como terroristas.
Ella y sus hermanos eran muy unidos, compartían todo. Rafael era muy
inteligente y sacaba muy buenas notas, incluso había obtenido una beca para
estudiar en una academia que lo prepararía para la Universidad; además era
muy hábil y ganaba algún dinero con diversas tareas para ayudar en su casa.
Rafael quería ser mecánico de profesión. Por su parte, Emilio era tranquilo y
estudioso, y quería ser técnico de aviones cuando creciera.
Quiere encontrar justicia y que el Estado “reivindique” lo que hizo con sus
hermanos, por haber mancillado sus nombres; quiere que se sepa la verdad
sobre lo que sucedió.
c.
Testimonio de Marcelina Paquiyauri Illanes de Gómez, madre de
las presuntas víctimas
El día 21 de junio de 1991 se dirigió a su trabajo, junto con su esposo,
dejando a sus hijos en casa para que tomaran el desayuno. Ese mismo día
en la mañana acordaron, como era costumbre, que sus hijos Rafael, Emilio y
Miguel irían a su trabajo a buscarla, pero únicamente llegó Miguel, quien le
informó que a sus hermanos se los había llevado un patrullero.
El saber que sus hijos habían sido detenidos le causó preocupación y pidió
permiso para retirarse del trabajo para ir en su búsqueda. Durante el
trayecto, se enteró a través de la radio que en un enfrentamiento habían
caído tres subversivos en la urbanización donde ella habitaba. Al llegar a su
domicilio su vecina le comentó que la policía había “pisoteado” a sus hijos y
se los había llevado. En su casa buscó los documentos de identidad de los
menores, para poder identificarlos frente a las autoridades.
En aquel momento, su hija Marcelina Haydeé, tenía nueve meses de
embarazo, y al agravarse su estado de salud la tuvieron que llevar al hospital.
Cuando se disponía a salir de casa en compañía de sus hijos Lucy, Miguel y
Marcelina Haydeé, una persona no identificada se presentó en su domicilio
preguntando por su hijo Emilio, y dijo ser amigo de éste. Al ver el apuro de
la familia los acompañó al hospital.
Ese día en el hospital había huelga de médicos y tuvieron que hacer turno
para ser atendidos. El doctor que revisó a su hija indicó que aún no era la
hora de parto y que debía irse a su casa. Miguel se fue en compañía de su
hermana Haydeé a la casa.
Posteriormente se dirigió, junto con su hija Lucy, a la Comisaría la Perla
donde le negaron el acceso argumentando que no había nadie de las personas
que buscaba. De regreso a su casa buscó al señor que esa mañana se
identificó como amigo de Emilio y lo había buscado en su domicilio. El señor
le preguntó por su esposo, a lo que respondió que éste se encontraba
trabajando en un buque y que no había nadie más de la familia. El hombre la