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los desaparecidos y dijeron que se unían al grupo. El testigo les dijo que era muy peligroso
ir en la moto. Sin embargo, estas dos personas dijeron que se regresarían a la carretera
que conduce al Batallón Bárbula. El testigo y su hermano explicaron a estas dos personas
cuál ruta debían tomar. Después el grupo de búsqueda encontró a una señora muy pobre
que les regaló comida y les advirtió que tuvieran cuidado porque los “paramilitares”
andaban por esa zona armados y les podría pasar lo que les pasó a “unos que
desaparecieron”. La señora les contó que días atrás habían pasado unos señores en una
camioneta con unos sacos que llevaban a la finca de Henry Pérez, los cuales suponía que se
trataba de cadáveres que llevaban para botarlos en el río o en una laguna cerca de la finca
de Henry Pérez. El testigo y sus acompañantes se quedaron aterrados y decidieron
regresar a hablar con Henry Pérez. En el trayecto no se encontraron a los dos muchachos
de la moto. Fueron a una cantina en la que estaba Henry Pérez y le preguntaron si tenía
información sobre el paradero de los comerciantes. Henry Pérez les contestó que él era el
“comandante” de esa región y que no había visto nada; además, les ordenó que salieran de
la región porque ellos también podrían “desaparecer” y le podría pasar algo a sus familias.
El testigo y los otros familiares de las presuntas víctimas se fueron rumbo al Batallón
Bárbula pero no pudieron llegar porque los persiguieron y tuvieron que regresar a Puerto
Boyacá.
En el camino de regreso una señora les contó que había visto una camioneta que llevaba a
dos muchachos y una moto y les recomendó que se fueran. El testigo y sus acompañantes
pidieron ayuda en la Policía de Medellín. En la Policía los llevaron a la morgue para
mostrarles todos los muertos que se encontraban allí para verificar si alguno se trataba de
los comerciantes. En esto estuvieron durante tres días y al ver que no obtuvieron ningún
resultado y que no les dieron protección se regresaron a Ocaña. Este segundo viaje duró
aproximadamente quince días.
El testigo considera que los responsables de la “desaparición” de su hermano Antonio fueron
el Ejército y los “paramilitares”. El testigo distingue a los miembros de la guerrilla de los
“paramilitares” y del Ejército porque la guerrilla usa su propio uniforme y sus armas,
mientras que los “paramilitares” no utilizan uniforme y los militares están “bien vestidos”.
El testigo considera que los “paramilitares” y el Ejército están unidos porque los primeros
entran sin problemas al Batallón del Ejército, lo que no sucede con la guerrilla.
El testigo no encontró los restos de su hermano Antonio y espera que le puedan ayudar a
recuperar sus restos. Para el testigo y su familia fue muy duro lo sucedido con su hermano.
Actualmente la madre del testigo tiene 86 años y todavía espera que Antonio regrese
porque piensa que no está muerto.
El testigo desconoce si las personas que hicieron desaparecer a su hermano han sido
juzgadas o castigadas por las autoridades.
El testigo tuvo miedo de declarar ante la Corte porque en el lugar en el que vive hay
muchos “paramilitares” que tienen el apoyo de la Policía y el Ejército. El testigo teme por la
vida de su familia y de su madre.
b.
Declaración testimonial de Sandra Belinda Montero Fuentes, esposa
de la presunta víctima Víctor Manuel Ayala Sánchez y hermana de la
presunta víctima Juan Alberto Montero Fuentes
Al momento de los hechos la testigo y la presunta víctima Víctor Ayala tenían tres años de
casados y vivían en Bucaramanga. Tuvieron dos hijos, uno de ellos es discapacitado.