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La testigo es hermana de la presunta víctima Juan Alberto.
desapareció. Juan Alberto trabajaba como conductor.
Éste tenía 28 años cuando
Víctor Ayala trabajaba como conductor transportando pasajeros y al mismo tiempo era
comerciante, ya que llevaba mercancía.
La ruta normal que tomaba Víctor era de
Bucaramanga a Cúcuta y llevaba mercancía hasta Medellín. La testigo supone que antes de
conocerlo Víctor tenía aproximadamente diez años trabajando en esa actividad.
El último viaje que realizó Víctor Ayala era el segundo que hacía transportando personas y
llevando mercancía de Cúcuta a Medellín. La presunta víctima le expresó a la testigo que
tenía miedo de hacer el viaje porque en el viaje anterior “les habían dicho” que no volvieran
a pasar por ahí, pero decidió hacerlo porque le pagaban bien y porque quería ganar un
dinero extra para comprar una casa para su familia.
La presunta víctima Víctor Ayala y los otros comerciantes decidieron llegar a Medellín
siguiendo la ruta de Cúcuta a Ocaña, de Ocaña bajarían a Aguachica y de Aguachica irían
hacia Barranca y de ahí se irían por la “trocha” para llegar a los diferentes municipios que
colindan con Medellín. La zona por la que pasaron los comerciantes es una “zona roja” en la
cual se encuentran “paramilitares”, guerrilla y el Ejército.
Víctor Ayala llamó a la testigo desde Campo Capote y le dijo que todo estaba bien, pero la
testigo supone que lo dijo para no inquietarla. Esta fue la última llamada que realizó la
presunta víctima a sus familiares. Después de transcurrido el tiempo, la testigo comenzó a
preocuparse mucho porque Víctor no regresaba, por lo que llamó al hotel de Medellín pero
ninguna persona le dio información sobre su esposo.
Al hermano de la testigo, Juan Montero, le dijeron que fuera a recoger a Víctor Ayala
“porque se lo estaban comiendo las aves de rapiña”, pero en ese momento Juan no se lo
dijo a la testigo para no angustiarla más. Después de transcurridos quince días desde que
V��ctor Ayala desapareció y al ver la angustia de la testigo, Juan Montero la acompañó en la
búsqueda de Víctor Ayala. Juan era muy buen hermano de la testigo.
La testigo y Juan Montero fueron a la Inspección de Policía de Puerto Boyacá a interponer
una denuncia por la “desaparición” de Víctor Ayala y del carro. En la Inspección de Policía
les dijeron que dejaran los datos y que ellos “estaban investigando”. La testigo y Juan
Montero también fueron a interponer la denuncia por la desaparición de Víctor Ayala al
Batallón Bárbula, el cual se encuentra al inicio de la bajada por la “trocha”. La “trocha” son
caminos pedregosos imposibles de transitar en un carro. En el Batallón Bárbula los atendió
un teniente.
Juan Montero se fue en una moto con su amigo Ferney a investigar el paradero del esposo
de la testigo. La testigo no los acompañó porque no cabía en la moto, por lo que se regresó
al hotel. Al día siguiente Juan Montero llamó a la testigo para contarle que estaban
“varados”. Esa fue la última vez que habló con su hermano Juan.
Después de transcurridos varios días sin tener noticias de su esposo y de su hermano la
testigo decidió ir a buscarlos. Se subió a un camión que bajó la “trocha” y llegó a una
tienda, en donde le pidió ayuda a un señor, le contó de la desaparición de los comerciantes
y de su hermano.
El señor le dijo a la testigo que en esa zona había guerrilla,
“paramilitares” y Ejército y que si seguía investigando se la iban a llevar de “cocinera”. El
señor le dijo que se fuera de ese lugar porque a sus familiares desaparecidos les había
pasado algo malo, que salvara su vida y que luchara por sus hijos. De casualidad venía un
jeep y el señor subió a la testigo en el automóvil y le sugirió que no hablara nada por esos