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a)
Testimonio de la señora Carmen Rosa Barrera Sánchez, hermana de
la presunta víctima Angel María Barrera Sánchez
La testigo tenía 25 años al momento de la desaparición de su hermano Angel María. Vivía
en Ocaña con sus padres, Delfina Sánchez y Ramón Barrera, con sus dos hermanos, Jesús
Barrera y Angel María Barrera Sánchez y con su primo, José Erasmo Barrera.
Angel María Barrera Sánchez tenía 26 años al momento de su desaparición y trabajaba
como comerciante. Era propietario de un camión conjuntamente con el señor Alvaro Lobo
Pacheco, transportaba electrodomésticos a Medellín y los comercializaba. Era una persona
generosa, muy trabajadora y con aspiraciones. Desde sus 17 años se hizo cargo de la
familia, ya que su padre padecía de cáncer en los huesos, lo que le imposibilitaba trabajar.
La presunta víctima se encargaba del sustento de la casa, la ropa, los alimentos, los gastos
diarios, los estudios de su hermano y las medicinas de sus padres. Consecuentemente, la
testigo supone que él ganaba alrededor de “un millón de pesos mensuales” al tipo de
cambio actual, porque mantenía la casa con abundancia.
Alrededor de doce días después de desaparecido Angel María, su primo José Erasmo fue con
familiares de las otras presuntas víctimas a buscarlas, pero no les fue proporcionada
ninguna información al respecto. No reanudaron la búsqueda porque les dijeron que era
muy peligroso, además de que no tenían dinero para pagar por los gastos de esa búsqueda.
Fue por ello que solicitaron ayuda a la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos
(en adelante “ASFADDES”).
La desaparición de Angel María afectó profundamente a toda la familia en todos los aspectos
de sus vidas. Desde dicho momento, se vieron sometidos a restricciones muy grandes.
Desde la desaparición de Angel María, su padre comenzó a fumar mucho más que antes.
Todas las noches salía a esperarlo, lo cual duró mucho tiempo, prácticamente hasta que
debido al cáncer que padecía ya no pudo hacerlo. Su familia no pudo pagar sus consultas
médicas, lo que lo obligó a tomar “remedios naturales”, los cuales la testigo cree que
llevaron a que se deteriorara rápidamente su salud. El señor Ramón Barrera falleció el 5 de
julio de 1995.
Su madre tuvo “ataques”, desmayos repentinos, se volvió distraída, a veces hablaba
incoherencias, lloraba todas las tardes, perdió el apetito y tuvo una cirrosis hepática
producida por desnutrición; incluso tuvo que acudir a un psicólogo. Esas crisis duraron entre
tres y cuatro años. Su familia tampoco pudo pagar sus consultas médicas, por lo que la
señora Sánchez también debió tomar “remedios naturales”. La señora Delfina Sánchez
falleció el 29 de junio de 1998.
Su hermano Jesús se desmotivó completamente, decía que no valía la pena vivir y tuvo que
suspender los estudios por dos años, ya que debió trabajar para asumir la responsabilidad
que antes tenía Ángel María. Jesús estuvo deprimido mucho tiempo, ya que era el más
cercano a Angel María.
La testigo pasó por momentos muy difíciles porque dependía totalmente de su hermano,
quien era para ella y su familia “como el papá”, un referente de respeto y autoridad. Para
ella y sus familiares fue muy difícil asumir la “desaparición” de su hermano. Aún no la han
aceptado.
La circunstancia de que los hechos no se hayan esclarecido y que los
responsables no hayan sido juzgados y sancionados produce a la testigo y a su familia
indignación e impotencia.