14
La declarante intentó recoger a la víctima en la calle donde estaba tirada,
mientras los policías disparaban, pero no la dejaron pasar y auxiliar a su
hermano. En el hospital se enteró de la muerte de Héctor Daniel.
Otras hermanas de la víctima que estudiaban tuvieron que comenzar a
trabajar. A la declarante dejaron de concederle un ascenso en su trabajo, ya
que padecía problemas de concentración.
Ella y su hijo, del cual estaba embarazada en el sexto mes en la época de los
hechos, han recibido tratamiento psicológico, para lo cual han necesitado de
medicamentos, cuyo costo ha sido asumido por la propia declarante. Su hijo
es hiperquinético y por lo tanto ha tenido que asistir a consultas
psicopedagógicas. Ella se encargó de presentar la denuncia por la muerte de
Héctor Daniel y realizar algunas diligencias al efecto. La madre de la víctima,
Ligia Zapata, quien se encargaba de la educación de sus hijos ha envejecido
mucho desde el evento. La declarante ha quedado traumatizada con la
muerte de su hermano porque llevaba una relación muy estrecha con él; ha
sufrido insomnio y depresiones. Todas las esperanzas de que se haga justicia
están en el sistema interamericano.
11.
Hilda Rosa Páez, madre de Richard José Páez Páez.
Richard José Páez Páez tenía diecisiete años de edad cuando recibió una
herida mortal por una bala. Estudiaba cuarto año de bachillerato, era soltero
y no tuvo hijos.
Los gastos relacionados con el velorio se pagaron con los medios recolectados
en la comunidad donde vivía la familia, y con lo que los padres pudieron
aportar. Los gastos relacionados con la búsqueda de justicia han sido
asumidos por COFAVIC.
La declarante trabajaba cuidando niños en su casa, labor que tuvo que dejar
después del evento. Empezó a padecer de gastritis y del colón y tuvo que
asumir los costos de los medicamentos. Por falta de recursos económicos no
ha recibido tratamiento psicológico. Ella y su esposo han sufrido por la
muerte injusta de su hijo, quien tenía muchos proyectos por delante. La
declarante sufrió de insomnio y sigue sintiendo una soledad inmensa. En el
tiempo subsiguiente a los hechos los miembros de la familia dormían todos
juntos por el miedo y la angustia que sentían. Los padres de la víctima se
habían sacrificado para pagarle los estudios, para que tuviera mejores
oportunidades de vida, y vivían con la esperanza de que Richard José iba a
aportar a los gastos de la casa en cuanto obtuviera un trabajo. Han pasado
muchos años de pedir justicia en los tribunales y en la Fiscalía sin respuesta.
Confía en que la Corte Interamericana hará justicia.
12.
Toribia Ojeda, madre de Carlos Elías Parra Ojeda.
Carlos Elías Parra Ojeda murió a los veintisiete años de edad. Era soltero y
no tuvo hijos.
Trabajaba como mensajero para mantener con aportes
semanales de 15.000,00 Bs. (quince mil bolívares) a la familia. Al momento
del evento ganaba el salario mínimo.