16
Su esposo costeó los gastos relacionados con el velorio. COFAVIC ha asumido
los gastos de la búsqueda de justicia.
Después del evento, la declarante dejó de trabajar y fue hospitalizada en una
clínica psiquiátrica durante tres meses. Su esposo murió y ahora vive de una
pensión. Le escribía cartas a su hijo como medio para desahogarse. La
declarante ha recibido asistencia psicológica y ha necesitado medicamentos
hasta la actualidad. Ella asume los costos del tratamiento que asciende a
30.000,00 Bs. (treinta mil bolívares). Padece de diabetes. Se enteró de la
muerte de su hijo apenas un día después del evento a través de su hija
Mayumi Pérez, quien acompañaba a aquél al momento del disparo y a la cual
los agentes militares le impidieron auxiliar a su hermano herido. Durante
mucho tiempo no sintió ganas de vivir. El trabajo en COFAVIC le ha ayudado
para seguir adelante y para compartir su duelo con otras personas. Ha
sufrido insomnio y depresiones, el único consuelo lo espera de la justicia que
se le vaya a hacer a su hijo.
15.
Juliana Quintana, madre de Jorge Daniel Quintana.
Jorge Daniel Quintana murió a los dieciséis años de edad. Trabajaba de día
como “buhonero” y estudiaba sexto grado en las noches. Era soltero y no
tuvo hijos. Aportaba regularmente para cubrir los gastos de la casa, desde
que tenía doce años. La madre había solicitado “papeles” para que pudiera
trabajar a pesar de su minoría de edad. Al momento del evento ganaba el
salario mínimo.
Los gastos relacionados con el velorio fueron asumidos por ella con sus
ahorros. Los gastos de la búsqueda de justicia han sido asumidos por
COFAVIC.
Por su situación personal, la declarante fue despedida del trabajo. Una de las
hermanas de la víctima ha recibido tratamiento psicológico, cuyos gastos
fueron asumidos por la declarante. Al enterarse de la muerte de su hijo, ella
fue a buscarlo al hospital y al día siguiente se lo entregaron en la morgue.
Durante el velorio por la noche, la policía empezó nuevamente a dispararle a
su casa porque creían que había una fiesta. Solo pudieron enterrar a Jorge
Daniel a los dos días
de
fallecido. Resultó que no había un lugar preparado para el cadáver, de
manera que ella tuvo que pedirle a los encargados de la inhumaciones de
enterrarlo en otro lugar.
Sufrió por más de un año trastornos somáticos, creía escuchar la voz de su
hijo y sentía que se le aparecía. Padece insomnio y depresiones, siente
mucho miedo por su otro hijo cada vez que éste sale a la calle. Su deseo más
grande es el de encontrar justicia finalmente.
16.
Iris Medina, compañera permanente de Wolfgang Waldemar Quintana
Vivas.