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soltero y no tuvo hijos. Había venido del interior a vivir con la declarante en
Caracas. Aportaba semanalmente a los gastos de la familia desde hacía cinco
años. Al momento del evento ganaba el salario mínimo.
Los familiares iniciaron los trámites necesarios para sepultar a la víctima e
incurrieron en gastos funerarios, pero sus restos mortales nunca les fueron
entregados. Los gastos de la búsqueda de justicia los asumió COFAVIC.
A la declarante la suspendieron de su trabajo por estar ocupada en la
búsqueda de justicia. Para ella la víctima era como un hijo. La madre de
Roberto Segundo, Rubí Borjas, recibió tratamiento médico porque quedó
afectada de un riñón a raíz de la hipertensión sufrida por los acontecimientos.
Los costos del tratamiento han sido asumidos por las dos. La declarante
sufrió una menopausia precoz. Ella se sigue alterando al saber que sus hijos
y otro sobrino que viven en su casa han salido a la calle. Hasta la actualidad
está tomando medicamentos tranquilizantes.
Ha sufrido insomnio y
depresiones; a veces trabaja hasta la madrugada para distraerse. El mayor
dolor es no haber podido enterrar a la víctima, por lo que su deseo más
intenso es poder hacerlo y obtener justicia.
31.
Ybelice Altagracia Ramírez, hija de Elsa Teotiste Ramírez Caminero.
Elsa Teotiste Ramírez Caminero trabajaba como mesera, era casada y sus
hijos son Alejandro Idelfonso, Yovanny Manuel, Ydel Ramón, Elsa Julia y la
declarante. Su tía Marisol Vitalina Caminero reconoció a la víctima en unas
fotografías. Al momento del evento, esta última ganaba el salario mínimo.
Los ingresos de la víctima habían servido para pagar los estudios de sus hijos
y para el mantenimiento de la familia durante los últimos siete años. Aparte
de ello, Elsa Teotiste le ayudaba a su madre quincenal, a veces
semanalmente.
No ha habido gastos relacionados con velorio puesto que la víctima fue
enterrada en una fosa común y los restos no han sido entregados a los
familiares. Los gastos de la búsqueda de justicia han sido asumidos por
COFAVIC.
Para los hijos, la madre era como un padre a la vez. Los hermanos mayores
tuvieron que dejar sus estudios y comenzar a trabajar. Su tía se ha hecho
cargo de los demás hermanos. El hermano menor de la declarante recibió
tratamiento psicológico sólo por nueve meses, cuyo costo por 350.000,00 Bs.
(trescientos cincuenta mil bolívares) fue asumido por su tía Marisol Caminero,
y el trauma que ha sufrido lo ha llevado a dejar los estudios. Lo que más le
duele a la declarante es el no haber podido enterrar a su madre debidamente.
Sigue sintiendo mucha tristeza, todos los hermanos se han sentido muy
desprotegidos puesto que la mayor parte de la familia de la víctima vive en
República Dominicana, de donde dicha familia es originaria. La declarante
sufre depresiones. Espera que se haga justicia y que puedan trasladar los
restos de su madre a su país de origen.
32.
Marisol Montenegro Cordero, hermana de José Ramón Montenegro
Cordero.