-6mediante la sentencia correspondiente al caso Charles Matthew se revocó el criterio
establecido en la sentencia del caso Balkissoon Roodal, y se reinstauraba la aplicación
de la pena de muerte obligatoria 32. A pesar de ello, según la misma sentencia del caso
Charles Matthew, la pena de muerte obligatoria no podría ser aplicada a aquellas
personas que para la fecha de ésta se estuviesen beneficiando del criterio del caso
Balkissoon Roodal 33. Con base en lo anterior, la Comisión entendió que esta sentencia
aplica a todas las víctimas del caso Hilaire, Constantine y Benjamin y otros,
exceptuando a Joey Ramiah, y que requiere que Trinidad y Tobago conmute todas las
penas de muerte impuestas a las mismas y les imponga cadena perpetua. Sin
embargo, posteriormente, la Comisión informó sobre casos de distintas personas,
ninguna de las cuales es víctima del caso bajo estudio, que deberían estar amparadas
por la señalada excepción al precedente del caso Charles Matthew, y cuyas ejecuciones
habrían sido ordenadas. La Comisión también informó sobre una alegada política
estatal dirigida a hacer cumplir las órdenes de pena de muerte, fundadas en la
afirmación realizada en el 2005 por el entonces Fiscal General, quien habría indicado
que ningún obstáculo jurídico desincentivaría al Estado de buscar la ejecución de su
mandato constitucional con relación a otras personas condenadas, de acuerdo al
Estado de Derecho 34. El representante de las víctimas igualmente afirmó, en su escrito
de 2014, que la pena de muerte obligatoria continúa siendo aplicada en Trinidad y
Tobago. El Estado, con su silencio, no contradijo lo sostenido por la Comisión y el
representante, a pesar de las solicitudes de información específicas que mediante nota
de Secretaría se le hicieron sobre la extensión del precedente establecido en el caso
Charles Matthew (supra Visto 3).
10.
Un razonamiento similar aplica al caso Caesar. La Corte observa que la
Comisión indicó que no existen elementos que permitan verificar el cumplimiento de la
reparación relativa a “adoptar […] las medidas legislativas o de otra índole necesarias
para derogar la Ley de Penas Corporales”. Al contrario, reseñó un ejemplo de octubre
de 2005 en el cual un tribunal de Trinidad y Tobago habría vuelto a aplicar una pena
preferida. En consecuencia, el Privy Council indicó que la Ley de Delitos contra la Persona debía interpretarse
de tal forma que proveyera la aplicación discrecional de la condena perpetua. Cfr. Privy Council Appeal No.
18 of 2003, Balkissoon Roodal Vs. The State, 20 de noviembre de 2013 (Anexo al escrito presentado por la
Comisión el 8 de diciembre de 2003, folio 21).
32
Al respecto, el Privy Council fundamenta su decisión en que, aunque la Constitución trinitaria
reconoce los derechos a la vida y la prohibición de tratos crueles e inhumanos, la sección 6(1) de la misma
dispone que dichas normas no podrán invalidar una norma pre existente, por lo que teniendo en cuenta que
la Ley de Delitos contra la Persona pre existe la referida Constitución trinitaria, sus disposiciones sólo pueden
ser anuladas por el Parlamento. Cfr. Privy Council Appeal No. 12 of 2004, Charles Matthew Vs. The State, 7
de julio de 2004 (Anexo al escrito presentado por la Comisión el 12 de julio de 2004, folios 107 y 108). Al
respecto, la Corte considera necesario reiterar lo establecido en la Sentencia del caso Hilaire, Constantine y
Benjamin, al igual que la del caso Caesar, al referirse a la Sección 6 de la Constitución de Trinidad, cuando
determinó que el Estado “no puede invocar las disposiciones de su derecho interno para justificar el
incumplimiento de sus obligaciones internacionales” por lo que “‘la cláusula de exclusión contenida en la
Sección 6 de la Constitución de Trinidad y Tobago es incompatible con la Convención”, por lo que ordenó al
Estado modificar dicha sección constitucional (supra Considerando 8). Igualmente, la Corte destaca que en el
voto de la minoría del Privy Council, se reconoció que el efecto de revertir el precedente del caso Roodal es
poner al Estado en una situación de incumplimiento de sus obligaciones internacionales. Cfr. Privy Council
Appeal No. 12 of 2004, Charles Matthew Vs. The State, 7 de julio de 2004 (Anexo al escrito presentado por
la Comisión el 12 de julio de 2004, folio 135).
33
Al respecto, el Privy Council determinó que, ante la expectativa de un grupo de personas de que se
les aplicara el criterio del caso Roodal, sería una sanción cruel que el derecho con el que contaban
previamente les fuera removido. No obstante, dicho criterio no le aplicaría a aquellas personas condenadas
con posterioridad a la sentencia del caso Matthew. Cfr. Privy Council Appeal No. 12 of 2004, Charles Matthew
Vs. The State, 7 de julio de 2004 (Anexo al escrito presentado por la Comisión el 12 de julio de 2004, folios
109, 115 y 116).
34
Cfr. Nota de Prensa del diario The Trinidad Guardian, State forced to hold hand on hanging, 14 de
junio de 2005 (Anexo al escrito presentado por la Comisión el 15 de agosto de 2005, folio 157).