10
sus recursos13. Los Pueblos Indígenas del Bajo Marowijne obtienen de su territorio la mayoría de sus
necesidades de subsistencia: sus actividades de subsistencia son sobre todo la caza, la pesca (en ríos y
en el mar), la agricultura conocida como de “corte y quema”, y la recolección de productos forestales14.
También obtienen frutos silvestres y materiales para una variedad de usos como materiales de
construcción, medicinas, utensilios, madera para combustible, entre otros15. Según la cultura de los
Kaliña y Lokono, es de suma importancia preservar el equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza,
y quebrantar este equilibrio puede llegar a tener consecuencias negativas, tales como enfermedades,
accidentes y desgracia16. En un sentido muy real, la noción de los Kaliña y Lokono de su propia libertad
como pueblos depende de su capacidad para continuar con su uso tradicional de sus tierras, territorios y
recursos naturales17.
37.
Los pueblos Kaliña y Lokono también tienen una relación espiritual con sus tierras y
territorios, en los cuales elementos como los árboles, las piedras, los arroyos y los ríos tienen espíritus
que los protegen para asegurar que se preserve el equilibrio en la naturaleza18. Si algo malo sucede en
una comunidad, como un accidente o una enfermedad, es común que esa comunidad sea abandonada
por un tiempo, hasta que los espíritus negativos se vayan, y luego la población puede regresar19. Su
relación con su territorio también trasciende las generaciones, ya que le dan un significado especial a los
territorios en donde están enterrados sus ancestros20. Además, la mayoría de las comunidades cuentan
con un piay, o chamán, quien es el intermediario con el mundo espiritual y tiene poderes de sanación21.
13
Anexo 8. Comunicación de los peticionarios, 22 de diciembre de 2010, Informe del Perito Experto Dr. Stuart Kirsch,
25 de noviembre de 2010, pág. 17.
14
Anexo 6. Petición, párr. 47.
15
Anexo 6. Petición, párr. 47. Ver también Anexo 8. Comunicación de los peticionarios, 22 de diciembre de 2010,
Informe del Perito Experto Dr. Stuart Kirsch, 25 de noviembre de 2010, pág. 17 (que cita los testimonios de personas Kaliñá y
Lokono, “’[e]l bosque, el arroyo y el río es de donde obtenemos nuestra comida; es nuestra farmacia. No tenemos que pagar
por esto; obtenemos todo lo que necesitamos de él’ ‘Nuestro conocimiento del bosque es mucho; sabemos cuál planta es
venenosa y cuál no, y cuando un niño está lastimado o enfermo, tomamos una hoja para una herida, o savia para una
enfermedad.’”).
16
Véase Anexo 5. Comunicación de los peticionarios, 28 de mayo de 2008, Anexo E, “Uso y manejo tradicional del
área del Bajo Marowijne por los Kaliña y Lokono: Un estudio surinamés en el contexto del artículo 10(c) del Convenio sobre la
Diversidad Biológica”, 17 de febrero de 2006, pág.93. Para los Kaliña y Lokono, ciestos tipos de árboles, como el capoc o guata
y el algodón silvestre nunca pueden ser talados. Ibid., pág. 98.
17
Anexo 8. Comunicación de los peticionarios, 22 de diciembre de 2010, Informe del Perito Experto Dr. Stuart Kirsch,
25 de noviembre de 2010, pág. 24.
18
Anexo 5. Comunicación de los peticionarios, 28 de mayo de 2008, Anexo E, “Uso y manejo tradicional del área del
Bajo Marowijne por los Kaliña y Lokono: Un estudio surinamés en el contexto del artículo 10(c) del Convenio sobre la
Diversidad Biológica”, 17 de febrero de 2006, pág. 93.
19
Anexo 5. Comunicación de los peticionarios, 28 de mayo de 2008, Anexo E, “Uso y manejo tradicional del área del
Bajo Marowijne por los Kaliña y Lokono: Un estudio surinamés en el contexto del artículo 10(c) del Convenio sobre la
Diversidad Biológica”, 17 de febrero de 2006, pág. 18.
20
Anexo 1. Petición, párr. 40, Anexo E, Uso y ocupación tradicional de los pueblos y comunidades indígenas de la
región del Río Bajo Marowijne de Surinam, pág. 6.
21
Anexo 5. Comunicación de los peticionarios, 28 de mayo de 2008, Anexo E, “Uso y manejo tradicional del área del
Bajo Marowijne por los Kaliña y Lokono: Un estudio surinamés en el contexto del artículo 10(c) del Convenio sobre la
Diversidad Biológica”, 17 de febrero de 2006, págs. 14, 93.