-16amenazas directas, que se han acrecentado conforme avanza el caso contencioso ante la Corte
Interamericana.
15.
La Corte observa que los hechos señalados por los representantes y la Comisión estarían
ocurriendo en una región particularmente afectada por la violencia y el desplazamiento en el
marco del conflicto armado, en que se alega que varios grupos armados ilegales ejercerían
determinada presencia o control territorial y fluvial en zonas por las que transitan miembros de
las comunidades negras y resguardos de los pueblos indígenas.
16.
Al respecto, el Sistema de Alertas Tempranas (“SAT”) de la Defensoría del Pueblo de
Colombia, en particular la Defensoría Delegada para la Prevención de Riesgos de Violaciones de
Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, en una “nota de seguimiento” de 30
de noviembre de 2012 al “informe de riesgo” emitido en diciembre de 2011, ha reconocido la
presencia de grupos paramilitares en la cuenca del rio Cacarica y por el Atrato, entre los
municipios de Riosucio y Turbo, ejerciendo control de carga y de pasajeros sobre la
navegabilidad de los ríos y por consecuencia limitando la movilidad de las comunidades 29. En
esta zona, sus acciones han afectado gravemente a las comunidades de la cuenca del Río
Cacarica, pues estarían reteniendo las embarcaciones tipo “chalupa”, cobrando tributos forzosos
por el ingreso de víveres y alimentos y por la salida de recursos maderables y excedentes de
pan coger. Además, según se destaca en el informa, se producen amenazas y se realizan
señalamientos, hurtos de dinero de las tiendas comunitarias y gasolina necesarias para la
supervivencia de la población civil, esencial para el funcionamiento de las embarcaciones y los
generadores eléctricos de la comunidad30.
17.
Además, el informe menciona también que “[l]a presencia de Unidades de la Fuerza
Pública dentro de los poblados o en zonas de cultivos de las comunidades ha generado la
ocurrencia de enfrentamientos y hostigamientos por parte de los grupos ilegales. Las Farc han
recurrido al minado en zonas cada vez más cercanas a las comunidades”. Adicionalmente señala
el informe que “la ocurrencia de acciones bélicas en el Bajo Atrato ha provocado
desplazamientos forzados, al que se suman las restricciones a la movilidad” 31.
18.
En este contexto, las medidas provisionales fueron solicitadas únicamente a favor de 14
miembros de las referidas comunidades, quienes en su mayoría son líderes de comunidades
desplazadas o de CAVIDA y, además de peticionarios ante el Sistema Interamericano,
desarrollan actividades de denuncia y reivindicación de tierras colectivas, en un contexto en que
líderes comunitarios se han visto obligados a limitar su participación en esas actividades o en
29
La Defensoría del Pueblo agregó que “[l]os Urabeños han instalado personas vinculadas con esa estructura
denominados “puntos” en varias zonas estratégicas del Bajo Atrato”. Asimismo, por el Atrato, entre los municipios de
Riosucio y Turbo, presuntos miembros de los Urabeños controlan el transporte de carga y de pasajeros. Señala el
informa que esos grupos portan radios de comunicación, armas cortas y largas; cuentan con lanchas rápidas, lo que les
permite ejercer el control sobre la navegabilidad de los ríos Sucio y Atrato, el tránsito de personas, madera y
combustible y vigilan la vía que comunica el corregimiento Llano Rico con Belén de Bajira, una zona estratégica que
comunica al eje bananero, y la Serranía de Abibe con las cuencas del Jiguamuiandó y Curbaradó y el Bajo Atrato.
Sistema de Alertas Tempranas (“SAT”), Defensoría del Pueblo, Defensoría Delegada para la Prevención de Riesgos de
Violaciones de Derechos Humanos y DIH, Nota de Seguimiento N° 018-12, Segunda Nota al Informe de Riesgo N°03109 A.I, 30 de noviembre de 2012, folios 27 y siguientes.
30
Sistema de Alertas Tempranas (“SAT”), Defensoría del Pueblo, Defensoría Delegada para la Prevención de
Riesgos de Violaciones de Derechos Humanos y DIH, Nota de Seguimiento N° 018-12, Segunda Nota al Informe de
Riesgo N°031-09 A.I, 30 de noviembre de 2012, folio 31.
31
“Estas condiciones han permitido que muchas comunidades Indígenas de las cuencas del Salaquí y Truandó que
se fueron desplazadas de manera forzosa desde mediados de los 90 y el 2003 no tengan garantías para retornar a sus
territorios, lo que ha provocado graves afectaciones a la cultura y agudizado problemáticas como la desarticulación
comunitaria, desarraigo y debilitamiento de los proyectos colectivos de resistencia”. Sistema de Alertas Tempranas
(“SAT”), Defensoría del Pueblo, Defensoría Delegada para la Prevención de Riesgos de Violaciones de Derechos
Humanos y DIH, Nota de Seguimiento N° 018-12, Segunda Nota al Informe de Riesgo N°031-09 A.I, 30 de noviembre
de 2012, folio 51.