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A)
PRUEBA DOCUMENTAL
56.
La Comisión Interamericana remitió declaraciones testimoniales y periciales, según lo
dispuesto en la Resolución del Presidente de 5 de mayo de 2006 (supra párr. 18). Asimismo,
la Comisión remitió las declaraciones de las señoras Gladis Ester Ríos, Ana Elizabeth
Mancuello Bareiro y María Magdalena Galeano y los representantes remitieron la declaración
de la señora Rosa Mujica Giménez (supra párrs. 21, 24, 26 a 30 y 34 a 38 e infra párr. 59). A
continuación la Corte resume dichas declaraciones:
Testigos
a)
Rogelio Agustín Goiburú Benítez, hijo del doctor Agustín Goiburú
El señor Rogelio Goiburú Benítez declaró que, luego de que su padre fuera expulsado del
hospital donde trabajaba “tuvo que vivir algunos meses escondido” y posteriormente se exilió
en Posadas, Argentina. Expresó que el doctor Goiburú “siempre fu[e junto con su familia]
objeto de persecuciones”.
Describió que desde que su padre llegó a la Argentina “denunci[ó] y desenmascar[ó] el
régimen tiránico de Alfredo Stroessner [trabajando] en […] actividades políticas”. Asimismo,
su padre fue miembro fundador del Movimiento Popular Colorado (MOPOCO). Declaró que su
padre y hermano fueron secuestrados en una ocasión; su padre fue trasladado a Asunción y
su hermano abandonado en Encarnación. Manifestó que mientras su padre estuvo cautivo en
Asunción sufrió torturas y luego de un año logró escapar y regresó a la Argentina.
Posteriormente fue desaparecido cuando se dirigía a su casa después de terminadas sus
labores en el Hospital San Martín. A partir de entonces, su familia, especialmente su madre,
inició las gestiones de su búsqueda.
El señor Goiburú Benítez declaró que su padre “era el pilar de [su] familia, el protector, el
hermano, el amigo […] la ley, el jefe, el guía”. Asimismo, expresó que “no se puede describir
con palabras el profundo dolor, la impotencia, la rabia y la infinita tristeza […] al no saber
dónde están los huesos de [su] padre”. Indicó que el no saber lo que pasó con el doctor
Goiburú ha causado en su madre y hermanos “sentimientos de frustración, incertidumbre,
frecuentes situaciones de irritabilidad, nerviosismo”, por lo que todos ellos habían padecido
secuelas y diversas enfermedades “como consecuencia del estrés que [les] provoca la
desaparición diaria de [su] ser querido”. El testigo declaró que él, sus hermanos y su madre
habían acudido a tratamiento psicológico por varios años.
El testigo solicitó a la Corte que ordene al Estado que los indemnice por las violaciones de los
que su padre fue víctima, además de todos los daños físicos y psicológicos que ellos siguen
soportando. Indicó que cuando desapareció su padre, la familia “agot[ó] todos los ahorros.”
Manifestó, además, que su abuela les ayudó mientras ellos trabajaban “con sueldos
miserables [y como] indocumentados.” Él y sus hermanos tuvieron que “dejar sus estudios y
cancelar [sus] planes de vida por muchos años”. Además, solicitó el reintegro del lucro
cesante de su padre desde su desaparición hasta la fecha. Asimismo, manifestó que su familia
se encuentra “permanentemente en crisis económica”.
El señor Goiburú Benítez manifestó, inter alia, que desea que la Corte le ayude a crear una
Fundación y un Centro Médico Asistencial con el nombre de su padre, así como un comedor
para los “chicos de la calle”. Asimismo, solicitó que una escuela lleve el nombre de su padre
y que se publique su historia.
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