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había dicho a ella que quien habló tenía la voz de un hombre, y que dijo que “no fu[eran]
pajúos y dej[aran] de defender esos derechos humanos”. Además, el 10 de septiembre de
2003 la señora Moreno “solicit[ó] al Ministerio Público que tramite una [m]edida de
[p]rotección a [su] favor y [de su] entorno familiar, en virtud de que ten[ía] mucho temor a
partir de los hechos” que llevaron a la muerte del señor Castillo.
57.
El 10 de septiembre de 2003 un Sub Comisario, adscrito a la Seccional Machiques del
CICPC recibió una llamada telefónica de una persona que
tem[ía] represalias en su contra [e] informó […] que en […] los últimos asesinatos ocurridos en
[la] localidad, incluyendo […] el del [señor] Castillo[, …] habían participado unos sujetos
pertenecientes a un grupo de paramilitares provenientes de la ciudad fronteriza de Cúcuta, [que]
se desplaza[ban] en una camioneta tipo coupé color vino tinto, Cherokee, […] por la población de
Machiques.
58.
De acuerdo con el acta, identificó la placa del vehículo y nombró a cuatro de las
personas que, según él, pertenecían al “grupo de paramilitares”. El mismo día se llevaron a
cabo diligencias tendientes a constatar lo asentado por el Sub Comisario: los investigadores
vigilaron el vehículo indicado y observaron a tres personas que ingresaron al mismo, que no
fueron identificadas. Además, contactaron a la persona que figuraba en los registros
respectivos como propietaria del bien quien, según la información recabada por los
investigadores, había reportado un robo, pero manifestó que “nunca había tenido un
vehículo” de las características que le refirieron. Luego, el 16 de septiembre de 2003 se
realizó una pericia técnica al vehículo, y se constató que los seriales de seguridad y
carrocería eran falsos. Tres años y diez días más tarde, el 26 de septiembre de 2006, se
emitió un oficio en que se asienta una pericia sobre la “placa o matrícula” de la camioneta,
que concluyó que la misma era “auténtica”.
59.
Por otra parte, el 12 de septiembre de 2003 se recibió información que indicaba que
habían sido aprehendidas cuatro personas “en una operación de la Policía de Villa del
Rosario”, entre ellas los supuestos tripulantes del vehículo mencionado anteriormente.
Dichas personas fueron “entrevistadas” e identificadas, siendo una de ellas uno de los
presuntos paramilitares antes referidos, Emer Humberto Terán Méndez (en adelante “señor
Terán” o “presunto paramilitar”), y otra un guardia nacional Edgar Alfonso González (en
adelante “señor González” o “guardia nacional”). Estas dos personas señalaron la
participación de grupos paramilitares y agentes estatales en el homicidio del señor Castillo.
Así, el presunto paramilitar, de nacionalidad colombiana, indicó que
[…] la guerrilla ya no tiene quien los legalice, ese señor [Castillo] estaba en la lista de objetivos
nuestros[. … E]n la lista se encontraba un total de aproximadamente 20 personas como objetivos
a eliminar, ya que estaban en contra de personas honestas que se dedicaban a la producción de
ganado en la zona[,…] el alcalde de [Machiques] tiene conocimiento de su presencia así como
varios directivos de Gadema [(Ganaderos de Machiques)] sus contactos principales son con un
grupo de inteligencia de la Guardia Nacional.
60.
Por su parte, el señor González, “miembro activo como Distinguido de la Guardia
Nacional […] adscrito a Inteligencia del Destacamento No. 36 G.N de [Machiques]”, refirió,
en el marco de alusiones sobre el señor Terán, que
[…] estos tipos son paracos contratados por varios ganaderos de la zona, el alcalde Toto Márquez
tiene conocimiento y además sus propios choferes llevan y traen a varias partes esos tipos, ellos
vienen a limpiar a Machiques de toda la escoria, hay que tenerles miedo porque no respetan a
nadie.
Lo señalado por el presunto paramilitar y el guardia nacional quedó asentado en un
“Informe de investigación policial” elaborado el 15 de septiembre de 2003.