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visitar a su cuñado, se dedicó tiempo completo a auxiliar en las gestiones
hechas para procurar su libertad, como conseguir abogados y dar diligencia a
ciertos trámites. Como se trataba de un caso de drogas, los abogados
preferían no asumirlo, por lo que tuvo que hacer múltiples visitas a abogados,
hasta que finalmente uno de ellos aceptó hacerse cargo del caso.
b.
Testimonio de Margarita Ramadán de Suárez, esposa de Rafael
Iván Suárez Rosero
En junio de 1992 vivía en Quito con su esposo, quien trabajaba como agente
de seguridad en la empresa Challenge Air Cargo. Tienen una hija nacida en
1994. El 23 de junio de 1992 se enteró de la detención del señor Suárez
Rosero. Al día siguiente trató de ponerse en contacto con un abogado y fue a
la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU) en busca de ayuda
para saber cómo estaba su esposo. En una de sus primeras visitas al lugar
de detención, escribió algunas palabras en una nota y la entregó a un oficial,
el cual le entregó posteriormente otra muy corta en la cual reconoció la firma
y letra de su marido. Recibía la ropa de su esposo cada noche y siempre le
impresionó que tenía un fuerte olor a humedad. Todo el mes que su esposo
estuvo incomunicado buscó un abogado y lo consiguió tres días antes de que
fuese emitido el informe policial. No sabía que podía acudir a un defensor
público ni cuántos defensores públicos había en Quito en 1992. En su
opinión, el abogado no fue culpable de la demora en el proceso; no hubo falta
de interés y su hermano auxiliaba en las diligencias. Del 23 de junio al 28 de
julio de 1992, pocas veces le permitieron mandarle una nota a su esposo; en
la parte de afuera de la funda donde le enviaba la ropa le escribía algo. El 28
de julio de 1992 pudo ver por primera vez a su esposo después de su
detención. Desde entonces, le permitían visitarlo dos veces por semana. El
señor Suárez Rosero fue liberado el lunes 29 de abril de 1996; la providencia
donde se ordenaba su libertad estaba lista 15 días antes de esa fecha pero su
ejecución fue impedida por olvidos y atrasos de los funcionarios encargados
de darle trámite. Han pasado momentos difíciles como consecuencia de este
caso; algunas veces su esposo está sumamente deprimido o con cambios
emocionales bruscos.
c.
Testimonio de María del Carmen Aguirre Charvet, exfuncionaria
de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU)
En junio de 1992 trabajaba en el área legal de la Comisión Ecuménica.
Margarita Ramadán entró en contacto con ella aproximadamente el 24 de
junio de 1992. Le ayudó a buscar al señor Suárez Rosero y, para estos
efectos, habló con el Lic. Leonardo Carrión, asesor del Ministro de Gobierno.
No obtuvo resultados de esta gestión y entonces presentó un oficio a dicho
asesor, quien le manifestó que ni dejara dicho documento en su oficina,
porque se trataba de un caso de drogas y le informó que el señor Suárez
Rosero estaría incomunicado más o menos un mes.
d.
Testimonio de Rafael Iván Suárez Rosero, presunta víctima en
este caso
Nunca ha visto una orden de detención. En la madrugada del 23 de junio de
1992 fue aprehendido, junto con el señor Nelson Salgado, por dos individuos
encapuchados que se desplazaban en un vehículo sin identificación, quienes