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capturas eran planificadas con información previamente recolectada por diferentes
estructuras estatales. Asimismo, según la perita Katharine Doyle, el Diario Militar contiene
menciones “a docenas de unidades militares y policiales guatemaltecas” y muestra la
coordinación existente entre casi todas las unidades conocidas de inteligencia o policiales
que existían en Guatemala en la época de los hechos226.
214. Adicionalmente, la planificación y coordinación existente se ve ejemplificada con los
casos de Sergio Saúl Linares Morales y Amancio Samuel Villatoro, las dos víctimas cuyos
cuerpos fueron encontrados en una fosa en un antiguo destacamento militar, quienes fueron
capturados en fechas distintas en la Ciudad de Guatemala y posteriormente ejecutados
junto con otras tres personas no víctimas de este caso. Los cinco cuerpos aparecieron en
una fosa en dicho destacamento militar (supra párr. 183). Al respecto, el testigo Vásquez
Vicente explicó que la recuperación de los cuerpos en una antigua base militar “demuestra
que había un enlace, no sólo de la Policía Nacional en las desapariciones, sino que
trabajaban conjuntamente con el Ejército de Guatemala” 227. Asimismo, la planificación de
los ataques también se ve demostrada en esos dos casos por el hecho que ambos fueron
ejecutados el mismo día, de acuerdo al registro que aparece en el Diario Militar, y
enterrados en la misma fosa, a pesar de haber sido capturados en fechas distintas. En este
sentido, este Tribunal considera oportuno resaltar que quince víctimas del presente caso
habrían sido ejecutadas el mismo día que al menos otra de estas víctimas, de acuerdo a los
datos registrados en el Diario Militar228. Igualmente, es necesario destacar que por lo menos
doce de las víctimas del presente caso fueron capturadas a plena luz del día y, de éstas,
cinco en la vía pública229, lo cual evidencia la impunidad bajo la cual actuaban sus captores.
En virtud de lo anteriormente expuesto, la Corte resalta que las desapariciones de las 26
víctimas no constituyen hechos aislados, sino que formaron parte de un plan sistemático
estatal de desapariciones forzadas contra miembros de la población civil que fueron
considerados “enemigos internos”.
215. En relación con la conclusión de la Comisión y la solicitud de las representantes de
considerar los hechos del presente caso como crímenes de lesa humanidad, este Tribunal
recuerda que el objeto de su mandato es la aplicación de la Convención Americana y de
otros tratados que le otorguen competencia. Sin embargo, la Corte resalta que la
Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada establece “que la práctica
sistemática de la desaparición forzada de personas constituye un crimen de lesa
humanidad” (supra párr. 192). A este Tribunal no le corresponde determinar
226
Cfr. Secretaria de la Paz, supra, pág. 145, y peritaje de Katharine Doyle rendido ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos en audiencia pública de 12 de octubre de 2007, Anexo 2 al Informe de
Fondo, disponible en http://www.oas.org/es/cidh/audiencias/Hearings.aspx?Lang=es&Session=13.
227
Cfr. Declaración testimonial rendida por Manuel Giovanni Vásquez Vicente ante la Corte Interamericana en
la audiencia pública del presente caso.
228
Las quince víctimas que fueron ejecutadas el mismo día que al menos otra de las víctimas del Diario
Militar fueron: Orencio Sosa Calderón, Octavio René Guzmán Castañeda y Álvaro Zacarías Calvo Pérez fueron
ejecutados el 7 de febrero de 1984; Oscar Eduardo Barillas Barrientos y José Porfirio Hernández Bonilla, ambos
fueron ejecutados el 21 de enero de 1984; Amancio Samuel Villatoro, Sergio Saúl Linares Morales y Zoilo Canales
Salazar fueron ejecutados el 29 de marzo de 1984; Manuel Ismael Salanic Chiguil, Carlos Guillermo Ramírez Gálvez
y Alfonso Alvarado Palencia fueron ejecutados el 6 de marzo de 1984; Crescencio Gómez López y Otto René
Estrada Illescas fueron ejecutados el 1 de agosto de 1984; Félix Estrada Mejía y Sergio Leonel Alvarado Arévalo
fueron ejecutados el 5 de junio de 1984.
229
Las doce víctimas detenidas a plena luz del día son: Sergio Leonel Alvarado Arévalo, Alfonso Alvarado
Palencia, Juan Pablo Armira López, Oscar Eduardo Barillas Barrientos, Víctor Manuel Calderón Díaz, Álvaro Zacarías
Calvo Pérez, Otto René Estrada Illescas, Luz Haydée Méndez Calderón, Joaquín Rodas Andrade, Orencio Sosa
Calderón, Rubén Amílcar Farfán y Félix Estrada Mejía. Las cinco víctimas desaparecidas en la vía pública son:
Álvaro Zacarías Calvo Pérez, Otto René Estrada Illescas, Joaquín Rodas Andrade, Orencio Sosa Calderón y Rubén
Amílcar Fardán.