del Estado, en el campo de la movilización popular se destacaba como una de las más importantes
organizaciones21.
56.
A partir del surgimiento del partido, comenzaron a producirse ataques contra la vida de los
líderes 22 y contra la base de la organización. En este sentido, el Defensor del Pueblo señaló que “existe una
relación directa entre el surgimiento, la actividad y el apoyo electoral de la Unión Patriótica y el homicidio de
sus militantes y dirigentes en regiones donde la presencia de este partido fue interpretada como un riesgo al
mantenimiento de los privilegios de ciertos grupos”23. Así, además de dos candidatos presidenciales, también
fueron asesinados congresistas, concejales, diputados, alcaldes municipales, sindicalistas, militantes y dirigentes
campesinos24.
57.
El Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Justicia y Paz en legalización de cargos en contra del
paramilitar Hebert Veloza García, alias H.H. destacó:
(…) El Gobierno Nacional del Presidente Belisario Betancur (1982-1986) impulsó un proceso
de paz y apertura democrática (…). Se trató de un nuevo camino en la búsqueda de la
pacificación del país que no contaba con respaldo de algunos sectores del bipartidismo, del
Ejército, del gremio ganadero y del sector agrario. Por ello, numerosos estudios académicos
consideran que “(…) el proceso de paz chocó desde el comienzo con ‘enemigos de paz’ agazapados
en todos los niveles del Estado”. Las Fuerzas Militares argumentaron que tal proceso se convertía
para ellas en un instrumento de intromisión del poder civil en su tradicional autonomía para la
conducción del orden público.
(…) Con la institucionalización de la elección popular de Alcaldes cambió el mapa político en
Colombia; la región de Urabá pasó de ser un fortín tradicional del partido liberal a ser una
fuerza electoral de los partidos de izquierda. La disputa por el poder político local se convirtió
en una polarización violenta en la que proporcionalmente las violaciones de derechos humanos
aumentaron con el mayor apoyo electoral a la Unión Patriótica25.
58.
Los voceros de la Unión Patriótica y del PCC han denunciado la existencia de al menos cinco
operaciones de exterminio presuntamente diseñadas desde altas esferas estatales 26 . Esta situación fue
21 CIDH, Segundo Informe sobre la situación de los derechos humanos en Colombia OEA/Ser.L/V/II.84 Doc. 39 rev. 14 octubre
1993, Capítulo VII.
22 El 30 de agosto de 1986, en la ciudad de Barrancabermeja, el representante a la Cámara por la UP, Leonardo Posada, fue víctima
de un atentado mortal. En esa misma región, fueron asesinados entre 1985 y 1986 más de 200 militantes. El 11 de octubre de 1987, el ex
candidato presidencial por la Unión Patriótica Jaime Pardo Leal regresaba de La Mesa (Cundinamarca) a Bogotá, cuando fue interceptado
por un automóvil desde el cual le dispararon. Su muerte se produjo poco después en el hospital de ese municipio. El 3 de marzo de 1989,
José Antequera, líder nacional de la UP se encontraba en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, y se disponía a viajar hacia Santa Marta, cuando
fue baleado. El 22 de marzo de 1990, el congresista y también candidato presidencial por la UP, Bernardo Jaramillo Ossa recibió varios
disparos que pusieron fin a su vida.
23 Defensor del Pueblo de Colombia, Jaime Córdoba Triviño. Informe para el Gobierno, el Congreso y el Procurador General de la
Nación. Estudio de caso de homicidio de miembros de la Unión Patriótica y Esperanza Paz y Libertad. Defensoría del Pueblo de Colombia,
1992.
24 En 1995 los Relatores Especiales de Naciones Unidas sobre tortura y sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias
habían señalado que desde 1985 la UP había perdido “a más de 2.000 miembros, con inclusión de un senador, tres diputados de la Cámara
baja y varios alcaldes y consejeros municipales, todos los cuales han sido asesinados por motivos políticos”. Cfr. Naciones Unidas, Informe
conjunto de la visita a Colombia del Relator Especial sobre la tortura, Sr. Nigel S. Rodley, y del Relator Especial sobre ejecuciones
extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, Sr. Bacre Waly Ndiaye, E/CN.4/1995/111, 16 de enero de 1995.
25 Anexo 1. Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Justicia y Paz, Decisión de 31 de octubre de 2012. Magistrado Ponente Eduardo
Castellanos Roso. Anexo al Escrito de la parte peticionaria de 30 de octubre de 2013.
26 Los planes “Esmeralda” (1988) y “Retorno” (1993) habrían tenido como objetivo desaparecer las seccionales de la UP en los
departamentos del Meta, Caquetá y en la región de Urabá. La “Operación Cóndor” (1985) y los planes “Baile Rojo” (1986) y “Golpe de Gracia”
(1992) habrían estado dirigidos a socavar las estructuras de dirección nacional del movimiento y a asesinar o secuestrar a sus dirigentes
elegidos a las corporaciones públicas. Ver Yezid Campos Zornosa, El Baile Rojo, Grafiq Editores, Bogotá, 2003, páginas 17 y 18. Entes
estatales, tales como la Procuraduría General de la Nación, identificaron la existencia de planes de exterminio contra miembros de la Unión
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