definitiva, bajo el tipo previsto en el artículo 321 del Código Penal de 1991. En consecuencia,
al analizar la responsabilidad del Estado bajo el artículo 9 de la Convención Americana, entre
otras consideraciones el Tribunal comenzó por analizar, en los párrafos 223 a 228 de la
Sentencia, la norma penal efectivamente aplicada en el caso en los siguientes términos:
“223. En la sentencia del 22 de diciembre de 2004 de la Sala Penal Permanente de la Corte
Suprema de Justicia se interpreta el artículo 321 del Código Penal de 1991 de la siguiente
manera:
[C]uando el tipo penal hace mención a "cualquier acto de colaboración" o "[...] actos de
colaboración de cualquier modo favoreciendo” se entiende que los actos de colaboración que a
continuación detalla (cinco o seis, según las leyes) tienen un valor meramente ejemplificativo, es
decir, no constituyen una enumeración taxativa; que, ahora bien, los actos imputados al
encausado Polo Rivera o Pollo Rivera se sitúan en todos los casos- en el primer párrafo del tipo
penal, pues no existe un supuesto específico en el que se subsuma lo que hizo conforme aparece
descrito en el quinto fundamento jurídico4.
224.
Ante la extrema amplitud con que esta sentencia interpreta el tipo penal, cabe formular
dos preguntas: (a) si el tipo penal viola en realidad el principio de legalidad estricta o (b) si es
incorrecta la interpretación que del tipo hizo la Corte Suprema. En cuanto a lo primero, esta
Corte no puede apartarse de lo que es regla en la jurisprudencia de todos los máximos
tribunales de nuestros países, que reiteran –al igual que la doctrina constitucional- que la
declaración de inconstitucionalidad es un recurso extremo, una “última ratio”, cuando la ley
resulta contraria a un precepto constitucional en forma irremisible, no admitiendo ninguna
interpretación compatible con el principio o norma superior invocado. De esta regla de
elemental prudencia no puede apartarse esta Corte cuando se trata del control de
convencionalidad, atendiendo a la gravedad de la declaración que implica descartar una norma
legal, lo que puede dar lugar a vacíos legislativos de gravísimas consecuencias, en particular
cuando se trata de la tipificación de delitos de extremo contenido antijurídico.
225.
El artículo 321 del Código Penal peruano de 1991 ha sido redactado con mala técnica
legislativa, pues no agota los recursos de que el legislador dispone para crear un tipo penal
más preciso. Pese a todo, permite una sana interpretación, a condición de llevarla a cabo
conforme a los principios generales que deben regir toda interpretación racional de los tipos
penales. En principio, es sabido que la ley penal selecciona del campo inmenso de la
antijuridicidad unos pocos ilícitos, o sea, algunas pocas conductas antijurídicas, mediante los
tipos penales. En consecuencia, frente al enorme campo de lo antijurídico, lo penalmente típico
es siempre excepcional. De allí se deriva la necesidad de respetar la regla general de
interpretación más restrictiva dentro de la resistencia semántica del tipo penal.
226.
Conforme a lo anterior, la expresión “colaboración”, empleada en el artículo 321, puede
entenderse de dos maneras: (a) una amplia, según el uso corriente del lenguaje, y (b) una
estricta o técnica, más restrictiva, conforme a la cual “colaboración” debería entenderse como
“participación” y, en el presente caso, como “complicidad”. Según esta interpretación estricta,
el tipo no haría otra cosa que tipificar como delito independiente la complicidad en el delito de
terrorismo o, si se prefiere, penar la complicidad en el terrorismo de manera diferente a las
reglas generales de la participación criminal. En consecuencia, entendido de esta manera el
texto del tipo del artículo 321, no obstante su mala técnica, en la medida en que es compatible
con una interpretación estricta, no corresponde considerarlo lesivo del principio de legalidad
establecido en la Convención, debiendo notarse que lo que lesiona la legalidad es la
interpretación de la Corte Suprema, que opta por el sentido no técnico del uso del lenguaje,
con una amplitud incompatible con la necesidad de clara delimitación de las conductas
prohibidas.
[…]
4
Cfr. Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia. Ejecutoria Suprema de 22 de diciembre del 2004 (expediente de
prueba, f. 1177)
4