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amotinados después de rendidos, pero al ser requerido por la comisión para ratificar su versión se
negó a hacerlo.
52.
El testigo Rolando Ames Cobián, Licenciado en Ciencias Políticas, declaró que en 1987,
siendo Senador, fue designado Presidente de la comisión del Congreso para investigar los sucesos
de los tres penales amotinados; que la comisión hizo el proceso de investigación lo más riguroso
posible; que los informes de mayoría y de minoría coinciden en cuanto a los hechos y la diferencia
está en el grado de responsabilidad del más alto nivel del Gobierno en los procesos de represión
de los penales; que el Gobierno declaró no tomar la rebelión de los tres penales como un
problema de índole policial, sino “como la gran confrontación entre el Gobierno y Sendero
Luminoso... porque los comunicados públicos y las declaraciones del Presidente de la República
son netas en definir así las cosas, Sendero Luminoso versus el Gobierno”; que esto motivó a
debelar los motines lo más rápido posible por medio del Comando Conjunto de las Fuerzas
Armadas; que las dos terceras partes del Pabellón Azul que estaban en pie fueron demolidas por
cargas de dinamita colocadas en las columnas exteriores, lo que produjo un número de muertos
absolutamente innecesario y que no estaban haciendo resistencia activa; que no hubo interés en
buscar heridos ni personas en los túneles; que no se permitió la entrada al penal, sino hasta un
año después; que Neira Alegría y los hermanos Zenteno no estaban entre los prisioneros rendidos
pero sí en la lista que el Instituto Nacional Penitenciario proporcionó a la comisión; que los
sobrevivientes de los motines se negaron a declarar ante la comisión; que el Congreso aprobó el
informe de mayoría de la comisión investigadora; que la explosión final que demolió el penal se
produjo cuando no estaba habiendo un ataque intenso, sino cuando ya había concluido el ataque y
que no ocurrió por simpatía de dinamita, sino por voladura de las columnas que sostenían el
edificio; que además de los 28 internos que se rindieron el mismo día de los acontecimientos, un
día después aparecieron uno o dos más y tres días después aparecieron uno o dos; que la
comisión investigadora solicitó información sobre la investigación que hacía el Consejo Supremo
de Justicia Militar, pero la Sala Naval no proporcionó ninguna e incluso se negó a suministrar los
nombres de los oficiales que tuvieron a su cargo la operación; que la comisión no tuvo ninguna
evidencia de que los internos del penal tuvieran dinamita; que la comisión trató de informarse del
por qué no se usaron instrumentos como gases lacrimógenos o enervantes y se les dijo que no
hubo tiempo de aplicarlos por la urgencia de acabar con el motín la misma noche; y que no había
ninguna posibilidad de fuga de parte de los amotinados.
53.
El testigo José Ráez González, médico cirujano, declaró que a solicitud de la Marina de
Guerra pidió al Instituto de Medicina Legal designar dos expertos para hacer estudios en restos
cadavéricos en “El Frontón” y en esa condición se trasladó a la Isla desde febrero hasta abril de
1987 y que examinó más o menos 90 cadáveres; que la finalidad del médico legista es determinar
la causa de la muerte y ayudar a la identificación; que los cadáveres habían pasado toda la etapa
de putrefacción primaria, algunos estaban en momificación y otros habían perdido todas las partes
blandas y sólo había fragmentos; que en muchos casos no se pudo determinar la causa de la
muerte por tratarse sólo de restos óseos, en otros se determinó muerte por fracturas múltiples;
que en algunos casos se describieron los restos de ropa, la talla, el sexo, la edad y los restos
dentales; que no es función del médico ponerse en contacto con los familiares de las víctimas para
tratar de identificar los cadáveres; que la identificación corresponde al Departamento de
Investigaciones; que de algunos cadáveres pudo tomar huellas digitales; que la mayoría de las
muertes fueron por aplastamiento; que una vez concluidos los peritajes, entregó los protocolos,
resúmenes y comentarios al Juez Naval y firmó los certificados de defunción; que son muchos los
factores que impiden tomar huellas dactilares a un cadáver y que no recuerda haber visto
quemaduras en los cadáveres.
54.
El testigo doctor Augusto Yamada Yamada, Médico Jefe del Departamento de Anatomía
Patológica del Hospital Naval, oficial de la Marina con el rango de Capitán de Fragata Sanidad
Naval, declaró que los días 19 y 20 de junio de 1986 comenzó a hacer necropsias en “El Frontón”;