llevaron hasta una celda y a todos los obligaron a pegar el rostro contra la pared. Por
unos momentos estuvieron juntos, después a Irma Deras García la sacaron de la celda,
le tomaron fotografías y huellas dactilares, posteriormente la vendaron y la interrogaron
sobre su participación en una célula guerrillera; cuando negó la acusación, la golpearon
en el rostro y otro agente expresó: “sácale la lengua[;] es la hermana del comunista
muerto”. Posteriormente, todos fueron vendados, amarrados y llevados a la base área
de San Pedro Sula, donde los obligaron a subir a un avión militar y fueron llevados a
Tegucigalpa. Fueron sometidos a golpes constantes y puntapiés. Cuando Irma Deras fue
interrogada, escuchó los gritos de sus familiares mientras estaban siendo agredidos y
con frecuencia eran colocados contra la pared y amenazados de muerte 66.
60.
El 9 de junio de 1984, fueron liberados el señor Domingo Deras, José Herminio
García y Consuelo Deras García. Durante la detención, Consuelo Deras García “sufrió
una crisis nerviosa ocasionada por lo que estaba pasando y la incertidumbre de no saber
sobre lo que le preguntaban”. Posteriormente falleció.
61.
El 11 de junio de 1984 los demás familiares de Herminio Deras García fueron
liberados mediante el apoyo de una abogada y la defensa colectiva de los familiares de
los otros detenidos y organizaciones sociales. A la familia se le decretó libertad
provisional, pero debieron pagar una fianza colectiva por el delito de sedición. Como
consecuencia de esta detención, Sandra Hernández Deras perdió su empleo en la tienda
denominada la Estrella. La propietaria consideró que ella era un “peligro” para su negocio
por ser “comunista”. Por su parte, Marlen García Pineda también fue despedida de su
trabajo bajo el mismo fundamento.
62.
En septiembre de 1984 Héctor García se vio obligado a salir del país después que
un agente de la DNI le informara a su padre, Domingo Deras Henríquez, que había un
plan para matarlo. Tuvo que dejar a sus hijos al cuidado de su madre Eustaquia García
Alvarado. Solo se volvió a encontrar con su familia 16 años después. Héctor García murió
en 2010, en el exilio, al día siguiente de haber regresado de Honduras de visitar a su
madre enferma.
63.
El 12 de junio de 1987 Domingo Deras Henríquez, de entonces 72 años, quien
padecía una profunda depresión generada por el asesinato de su hijo, se suicidó.
Según Irma Deras García: “[n]os llevaron a un bus tapado, y nos fueron subiendo uno con uno,
arrancaron y luego llegamos a la base aérea de San Pedro Sula[…]estando en el bus las esposas se amarraron
tanto, tengo aquí la señal, pedí que me las movieran porque tenía sangre, uno de ellos decía que jodíamos, le
dije también que escuchaba a un señor vomitar, y le dije mi papá, pensaba que en ese momento mi papá iba
en la detención, le dije mi papá padece de la presión, por favor denle agua, porque estaba como vomitando,
entonces me dijo: si ya le vamos a dar, pero no jodas. Llegamos al avión, vendados y amarrados […] escuchaba
a Marlen llorar, a Sandra llorar, y yo decía no puedo ser, ellas están más pequeñas, debo de dar el ejemplo [,
…] en el avión me decían te vamos a tirar a vos y a toda la familia al vacío, no vas a volver a ver nunca a tus
hijos”. “Fuimos llevados a Tegucigalpa, […] nos llevaron a un lugar, nunca supe donde estábamos, y luego
fuimos interrogados frecuentemente, preguntaban dónde estaban las armas, qué cómo se llamaba la célula
guerrillera a la cual pertenecíamos, que nosotros queríamos volar el puente de la democracia, qué donde
estaba la dinamita, estuvieron interrogándonos mucho, sin tomar agua, sin darnos de comer y hubo un
momento tipo 4:00 a.m., del día siguiente, que nos dejaron descansar”. “Hubo un momento en el que me
guindaron, me pusieron capucha y luego también nos sacaban a hacer la tumba, decían ellos, nos daban una
pala y nos decían: hagan el hoyo, porque aquí se van a quedar muertos”. Declaración de Irma Isabel Deras
García, supra.
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