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30. El Estado resaltó las posiciones opuestas a la justiciabilidad directa de los DESCA de algunos
de los Jueces de la Corte, con las cuales manifestó coincidir en todos sus extremos. A este respecto,
destacó que los derechos incluidos en el régimen de protección de la Convención eran los establecidos
hasta el artículo 25, y que si bien podían existir otros derechos y libertades, estos debían ser incluidos
en dicho régimen de protección a través de los mecanismos previstos en los artículos 31, 76 y 77 de
la Convención. En este sentido, destacó que añadir derechos no era competencia de la Corte, sino
de los Estados. Sostuvo que la justiciabilidad de los DESCA no debía realizarse por medio de la
aplicación directa del artículo 26 de la Convención, debido a que el citado artículo no enumeraba un
catálogo de derechos, ni reconocía o consagraba a los DESCA, sino que establecía el compromiso de
los Estados de lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se pudieran derivar
de la Carta de la Organización de Estados Americanos (en adelante “Carta de la OEA”), en la medida
de los recursos disponibles. En este sentido, la obligación derivada del artículo 26 que podía ser
supervisada de manera directa era el cumplimiento de la obligación de desarrollo progresivo y el
deber de no regresividad, por lo que no se podía sostener que se podía someter a la Corte un caso
atingente a la presunta violación de algunos de los derechos a que se remite. Dicha falta de
competencia fue confirmada a través del Protocolo de San Salvador, en donde los Estados decidieron
la justiciabilidad solo en dos casos, lo cual constituía un acuerdo y práctica ulterior entre los Estados
partes. En este sentido, el Estado se adhirió al criterio que señalaba que la Corte no podía arrogarse
competencia respecto de la presunta violación de un derecho o libertad “no incluido ni por la
Convención ni por el Protocolo de San Salvador” y que no era posible invocar el principio de
interpretación progresiva de los instrumentos internacionales para añadir derechos al régimen de
protección, ya que aquel se aplicaba para atribuirle a un derecho ya existente e incluido en dicho
régimen, un sentido distinto y generalmente más amplio al originalmente dado.
31. La Comisión alegó que el sometimiento del presente caso ante la Corte se produjo con
anterioridad a los avances jurisprudenciales en torno al artículo 26 de la Convención Americana. En
tal sentido, consideró que el análisis del derecho a la seguridad social en el marco del referido artículo
26, además de los derechos ya invocados, “contribuiría a insertarlo precisamente en esta evolución
interamericana y a una compresión más integral del alcance de la responsabilidad internacional”.
32. Las representantes argumentaron que el artículo 26 de la Convención debía ser justiciable con
base al artículo 62.3 de la Convención que establece la competencia de la Corte para conocer de
cualquier caso relativo a la interpretación y aplicación de las disposiciones de la Convención que le
sea sometido, y que el referido dispositivo era parte del tratado. Asimismo, indicaron que no había
sido invocada la violación al Protocolo de San Salvador, sino que su mención fue a manera ilustrativa,
ya que el mismo hacía parte del corpus juris interamericano que podía ser utilizado como parámetro
de interpretación de la Convención. Finalmente, concluyeron que “el derecho a la seguridad social
era un derecho humano protegido por el derecho internacional e implícitamente contenido en el
artículo 26 de la CADH”.
B.2 Consideraciones de la Corte
33. Conforme al razonamiento expuesto anteriormente, en el sentido de analizar los alegatos del
Estado como una excepción preliminar sobre falta de competencia en razón de la materia (supra
párrs. 20 y 30), le corresponde a la Corte determinar si tiene competencia para analizar de manera
directa, el derecho a la seguridad social a partir de la interpretación del artículo 26 la Convención.
34. La Corte destaca que ya desde el caso Acevedo Buendía y otros (“Cesantes y Jubilados de la
Contraloría”) Vs. Perú estuvo llamada a resolver una excepción preliminar en razón de la materia
respecto del derecho a la seguridad social a partir de la interpretación del artículo 26 de la
Convención. En dicha decisión, la Corte concluyó, de manera general que, conforme al artículo 62.1
de la Convención, esta tendría competencia para decidir si el Estado había incurrido en una violación
e incumplimiento de alguno de los derechos de la Convención, incluido el artículo 26. Sin embargo,