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los Tratados de 1969, así como también ha tomado en consideración la
naturaleza y los valores comunes superiores en que se inspira la Convención16.
19.
Otra decisión relevante adoptada por el Tribunal ha sido la relativa al
pretendido “retiro” del reconocimiento de la jurisdicción contenciosa de la Corte por
parte de un Estado. En diversas sentencias emitidas contra dicho Estado, el Tribunal
señaló que:
Según el artículo 31.1 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los
Tratados de 1969,
[…] un tratado deberá interpretarse de buena fe conforme al sentido
corriente que haya de atribuirse a los términos del tratado en el
contexto de éstos y teniendo en cuenta su objeto y fin.
[…]
Una interpretación de la Convención Americana “de buena fe conforme al
sentido corriente que haya de atribuirse a los términos del tratado en el
contexto de éstos y teniendo en cuenta su objeto y fin”, lleva a esta Corte a
considerar que un Estado Parte en la Convención Americana sólo puede
desvincularse de sus obligaciones convencionales observando las disposiciones
del propio tratado. En las circunstancias del presente caso, la única vía de que
dispone el Estado para desvincularse del sometimiento a la competencia
contenciosa de la Corte, según la Convención Americana, es la denuncia del
tratado como un todo […]; si esto ocurriera, dicha denuncia sólo produciría
efectos conforme al artículo 78, el cual establece un preaviso de un año.
El artículo 29.a de la Convención Americana establece que ninguna disposición
de la misma puede ser interpretada en el sentido de permitir a alguno de los
Estados Partes, grupo o persona, suprimir el goce y ejercicio de los derechos y
libertades reconocidos en la Convención o limitarlos en mayor medida que la
prevista en ella. Una interpretación de la Convención Americana en el sentido
de permitir que un Estado Parte pueda retirar su reconocimiento de la
competencia obligatoria del Tribunal, como pretende hacerse en el presente
caso, implicaría la supresión del ejercicio de los derechos y libertades
reconocidos por la Convención, iría en contra de su objeto y propósito como
tratado de derechos humanos, y privaría a todos los beneficiarios de la
Convención de la garantía adicional de protección de tales derechos por medio
de la actuación de su órgano jurisdiccional17.
20.
Como se desprende de lo anterior, la Corte Interamericana ha interpretado
ampliamente las disposiciones procesales de la Convención Americana a efecto de
poder cumplir con su mandato como uno de los órganos “competentes para conocer
16
Caso Baena Ricardo y otros Vs. Panamá. Competencia. Sentencia de 28 de noviembre de 2003.
Serie C No. 104, párrs. 90 y 91.
17
Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú. Competencia. Sentencia de 24 de septiembre de 1999. Serie C
No. 54, párrs. 38, 40 y 41. Caso del Tribunal Constitucional Vs. Perú. Competencia. Sentencia de 24 de
septiembre de 1999. Serie C No. 55, párrs. 37, 39 y 40.