54. El guía J.C. sostuvo que no hubo tiempo para auxiliar efectivamente a las víctimas. Expresó que gritó y pidió auxilio a los guías N.R. y F.G., para que llevaran las llaves. Agregó que llamó al interno C.M., y que echaron agua a las colchonetas y otras pertenencias 52. El guía N.R., declaró que tomó unos tres minutos para salir de la celda 2 hacia la celda 4, luego de anoticiado de la situación por el guía J.C. Señaló también que “cuando lleg[ó] [al dormitorio 4] no se escuchaban voces […] ni ruido[,] solamente las llamas que se expandían en el dormitorio y el humo”. Conforme la misma declaración, los guías, y el interno C.M., intentaron apagar el incendio con cubos de agua53. El guía J.C., adujo que no contaban con extintores, y que “hici[eron] lo que pudi[eron]”54. Un interno de la celda 2 indicó que “los muchachos se quemaron porque [el guía J.C.] en vez de abrir la puerta, lo que [hacía] era correr por el pasillo gritando que se esta[ba] quemando la celda [4]”55. 55. Los jóvenes C.Z. y J.L., así como familiares de los jóvenes de la celda 4 que los habían visitado ese día, estaban afuera del Centro, en sus inmediaciones, cuando ocurrió el incendio. Osmely Mota cuestionó la narrativa del guía N.R. Sostuvo que él estaba “sentado en la entrada jugando ajedrez, [cuando] empezaron a gritar [José Mota] y [Rafael] Parra diciendo ‘N.R., un motín’” Agregó que a ella y otros familiares “[les] extrañ[ó] que [N.R.] no escuchara[,] ya que [ellos] escucha[ban] desde afuera”. Indicó que fue cuando los familiares comenzaron a gritar que N.R. “salió corriendo para adentro”, y que cuando los familiares comenzaron a ver humo, quisieron entrar, pero la asistente B.H. cerró el portón 56. 56. La asistente B.H. al escuchar los gritos, llamó al Servicio Autónomo de Emergencias Bolívar 171 (en adelante también “servicio 171”), informando lo que estaba ocurriendo y que no había policías en el Centro. Lo hizo tres veces, entre las 16:56 h. y las 17:04 h. El servicio 171 llegó al lugar a las 17:15 h.57, sin equipamiento adecuado, y después lo hicieron los bomberos. La primera unidad de bomberos que arribó no traía el equipo adecuado para ingresar y combatir el incendio, por lo que hubo que esperar a una segunda unidad, que venía de Unare y llegó más tarde. 57. Antes que los bomberos estuvieran en condiciones de actuar, el interno C.M. logró abrir la reja de la celda 4 y, con la ayuda de paramédicos que llegaron del 171, los guías sacaron a José Mota y Gabriel Yáñez con vida. Johan Correa, Rafael Parra y Cristian Molina habían perecido, y fueron sacados del lugar como media hora después. Cuando los bomberos llegaron el incendio estaba ya prácticamente extinguido. 58. Posteriormente, se efectuó el traslado de los jóvenes Mota y Yáñez a la clínica Manuel Piar, la cual inicialmente se negó a recibirlos por supuesta falta de convenio con el INAM. Allí fallecieron poco tiempo después. Las cinco víctimas murieron debido a la gravedad de sus heridas y afectaciones respiratorias58. En consecuencia, sus muertes fueron causadas por un incendio 52 Declaración de J.C. de 29 de julio de 2005. 53 Declaración de N.R. de 29 de julio de 2005. 54 Acta de reconstrucción de hechos de 31 de octubre de 2006 (expediente de prueba, fs. 1417 a 1424). 55 Entrevista de C.L. de 8 de agosto de 2005 (expediente de prueba, fs. 1411 y 1412). 56 Acta de entrevista de Osmely Mota de 8 de julio de 2005 (expediente de prueba, fs. 1384 a 1387). Cfr. Reporte de datos de despacho del Servicio Autónomo de Emergencias Bolívar 171 (expediente de prueba, fs. 1699 a 1702). 57 Los certificados de defunción indican que Rafael Parra Herrera, Gabriel Yáñez Sánchez y José Gregorio Mota Abarullo murieron a causa de “asfixia por sofocación” y “quemaduras de III grado”; que Cristian Molina Córdova murió a 58 17

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