12
confesiones. Lo anterior fue también reconocido por el Estado. Asimismo, en el informe Final
de la Comisión Valech, las 12 presuntas víctimas del caso están incluidas en el listado de
prisioneros políticos y torturados durante la dictadura militar chilena34.
31.
Surge en particular que si bien cada una de las presuntas víctimas fue detenida de
manera individual, en diferentes lugares y fechas, existía siempre un patrón común: eran
detenidas por funcionarios de la FACH armados, eran obligadas a entregar su armamento,
eran vendadas y pasaban en algún momento por la Academia de Guerra de la Armada
(“AGA”) para ser torturadas. Luego de las sesiones de tortura, que podrían demorar
semanas, la gran mayoría eran trasladadas a la Academia Politécnica Aeronáutica (“APA”)
que funcionaba como un centro de acopio de detenidos y que algunas veces desde la APA
regresaban a la AGA para ser torturados. Durante la estadía en la AGA y en la APA, los
detenidos no podían tener contacto con el exterior, estaban vendados y en posturas
forzadas, custodiados por militares armados, además de ser alimentados deficientemente.
El proceso de detención y tortura de la mayoría de las presuntas víctimas tuvo lugar
principalmente en el período de tiempo comprendido entre septiembre y diciembre de 1973,
en el que las víctimas comenzaron a ser trasladados a la Cárcel Pública de Santiago, donde
fueron reunidas para iniciar el proceso 1-73 de la FACH que comenzó en abril de 1974 y
terminó en ese mismo mes de 1975.
32.
En cuanto a los actos de tortura sufridos por las presuntas víctimas, los
representantes indicaron sin que fuera controvertido por el Estado que a) los detenidos
permanecían siempre vendados, encapuchados, de pie contra el muro sin moverse, o
sentados en una silla, la mayor parte de las veces amarrados, por largos períodos, sin
alimento y sin agua; b) algunos podían dormir en colchonetas pero eran interrumpidos
constantemente para ser interrogados o con el sólo propósito de impedirles el sueño; c) no
siempre accedieron a servicios higiénicos y tuvieron limitaciones para poder hacer sus
necesidades; d) en algunas ocasiones eran esposados a un catre y expuestos a música
estridente y con alto volumen o a regímenes hipocalóricos; e) eran sometidos a golpes y
vejaciones, se les profería insultos y amenazas, que también incluían amenazas de muerte,
con respecto a ellos y también a sus familiares; f) se les aplicaba corriente eléctrica en
distintas partes del cuerpo como por ejemplo en las orejas, la boca, los tobillos, los
testículos, en el pene, en la lengua y en las sienes; g) algunos fueron obligados a escuchar
las torturas aplicadas a otras personas; h) en algunos casos se les introducía alfileres en las
uñas, y i) algunos fueron sometidos a simulacros de ejecuciones. Como consecuencia de los
actos de tortura que padecieron, varias de las presuntas víctimas de este caso presentan
distintos tipos de secuelas físicas y sicológicas35.
33.
La anterior información coincide con lo señalado en el informe final de la Comisión
Valech, el cual afirma que por lo general los ex prisioneros eran drogados frecuentemente
con pentotal, que soportaron golpes, aplicación de electricidad y vejaciones sexuales.
Sufrieron amenazas, colgamientos, fueron obligados a permanecer en posiciones forzadas,
introducción de agujas bajo las uñas, “pau de arara”, simulacros de fusilamiento, “el
34
Cfr. Informe Valech, Anexo que contiene Nómina de personas reconocidas como prisioneros políticos y
torturados (expediente de prueba, folios 4886, 4966, 5023, 5029, 5055, 5097, 5125, 5179 5204, 5381, 5508 y
5617 respectivamente).
35
En particular, no ha sido controvertido por el Estado lo siguiente: Ernesto Galaz Guzmán tiene daños en el
cerebelo manifestados en recurrentes períodos durante los cuales sufro pérdida de la estabilidad física, a veces con
fugaz pérdida de conciencia. González Rifo quedó con pérdida parcial de la visión en el ojo derecho, con diagnóstico
de incorregible e irreparable y sufre de esquizofrenia por angustia. Alberto Bustamante Rojas manifestó que las
torturas produjeron como consecuencia sordera a un oído y un ruido constante e insoportable a ambos oídos,
impotencia sexual, dolores corporales, miedo, inseguridad y desconfianza. Onoldo Ivar Rojas Ravanal sufre de
pérdida parcial de la visión, mareos, pérdida del equilibrio y lagunas mentales. Omar Humberto Maldonado Vargas
perdió la sensibilidad en la mano derecha, en consecuencia de las amarras en las muñecas y los tirones por
soltarse. Manuel Osvaldo López Oyadenel sufrió durante 15 años de problemas para dormirse como consecuencia
de las torturas.