38
76.
El 27 de agosto de 2004 el Estado presentó parte de la prueba documental
que había sido solicitada como prueba para mejor resolver (supra párr. 61).
77.
El 27 de agosto de 2004 las representantes presentaron parte de la prueba
documental que había sido solicitada como prueba para mejor resolver (supra párr.
61).
78.
El 30 de agosto de 2004 la Comisión presentó parte de la prueba documental
que había sido solicitada como prueba para mejor resolver (supra párr. 61).
B) PRUEBA TESTIMONIAL Y PERICIAL
79.
Los días 3 y 4 de mayo de 2004 la Corte recibió en audiencia pública las
declaraciones de los testigos y los dictámenes de los peritos propuestos por la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos y por las representantes (supra
párr. 43). A continuación, el Tribunal resume las partes relevantes de dichas
declaraciones y peritajes.
a) Testimonio de Dionicio Vega, padre de Sergio Daniel Vega Figueredo, ex
interno del Instituto fallecido
Su hijo se llamaba Sergio Daniel Vega Figueredo y estuvo internado un año y siete
meses en el Instituto, sin que se hubiere emitido sentencia condenatoria. Tenía 16
años cuando fue internado. Antes de ingresar al Instituto su hijo “era una persona
normal” y no consumía drogas.
A Sergio Daniel se le acusaba de haber cometido “lesión corporal leve”. Un año
después, “las muchachas” que estuvieron con él el día en que sucedieron los hechos
por los cuales fue acusado declararon que no era culpable. La familia consiguió un
abogado, “un señor pobre”, quien no consiguió su libertad porque el fiscal les dijo
que “su documentación est[aba] encarpetada”.
El testigo iba a visitar a su hijo sólo los sábados y domingos porque los días hábiles
trabajaba. Su hijo le describía los malos tratos que le daban y lo primero que notó en
él fue una llamativa pérdida de peso, pero aparentemente se acostumbró al régimen
del penal. Su “hijo era torturado en el internado por los funcionarios del penal.”
Había aproximadamente 30 internos en cada celda del Instituto. En una pieza no
tan grande había cerca de 50 internos. Algunos internos tenían camas, otros
dormían sobre colchones en el piso y otros dormían directamente en el piso sin
ningún colchón. Tenían un baño en cada pieza o celda. Desconoce si había médicos,
pero sabe que cuando los internos tenían alguna dolencia únicamente eran
medicados con algún comprimido.
El 11 de febrero de 2000 su hijo murió asfixiado en el Instituto. El testigo se enteró
por medio de la prensa. Sergio Daniel estaba durmiendo cuando comenzó el
incendio. Cuando su esposa y él se dirigieron al Instituto, les dijeron que los
internos ya no estaban, que habían sido trasladados a un centro de quemados
ubicado en un municipio cercano a la capital. Ellos esperaron largo tiempo en el
Instituto, pero no les llevaron a su hijo. Un hijo mayor del testigo les comentó que
había recibido la información de que acudieran a su casa, donde se les iba a entregar