miedo, el estrés y el sufrimiento emocional aparecieron en diferentes magnitudes, viendo además por momentos
amenazada su integridad física y psicológica, vivenciando estados emocionales en donde también entró en juego
su tendencia al sufrimiento, su pensamiento y convicción de dar la vida por enfrentar todo lo que para ella
representaba violación a los derechos humanos; por lo tanto el lastre emocional que venía cargando era
bastante y a pesar de que tenía fortaleza y la religión le había brindado la oportunidad de soportar su
sufrimiento, Digna requería de un tratamiento psicológico, situación que por personas cercanas a ella ya le
habían propuesto se sometiera a un manejo psicoterapéutico, incluso ella refiere haber recibido tratamiento
psicológico. Debido a que de la documental se desprende que por lo menos asistió a tres momentos diferentes a
un tratamiento psicológico, es fundamental señalar que quizás no fue un tratamiento profundo o bien no se
comprometió en el mismo, de tal manera que su sintomatología no tuvo avances positivos, por el contrario muy
probablemente se había agudizado o que por lo menos los demás lo habían detectado. (…)
3.3.3.
Dictamen pericial en psicología de 2 de enero de 2003 66
El dictamen, realizado por el doctor Matrajt Karsemboin y el licenciado Levi Hambra, fue
estructurado a partir de una metodología psicoanalítica en relación a tres posibles hipótesis, a saber, si se
trató de un suicidio simulado, si se trató de un suicidio melancólico por crisis vitales afectivas y profesionales,
o si no se puede llegar a una conclusión de este tipo. En términos de su vida personal, el peritaje establece que
si bien existen testimonios que “cuestionan su ética y su salud mental” también hay otros testimonios
“contrarios a los anteriores”.
Asimismo, en relación con su vida profesional, el dictamen establece que “observamos reacciones
muy integradas y maduras, sin rasgos psicopatológicos”. Adicionalmente, en relación con el asunto sobre la
beca de la Fundación MacArthur, el dictamen establece que existen contradicciones sobre el cumplimiento de
Digna Ochoa sus obligaciones como becaria, en sus términos, los documentos demuestran que si bien su
informe financiero había sido rechazado, ella presentó el informe sustantivo de actividades, por lo que no se
evidencia que ella hubiera tomado nota de que su beca no iba a ser renovada por falta de cumplimiento de sus
entregables.
El dictamen concluye señalando que son “altamente improbables las hipótesis de suicidio” y
estableciendo lo siguiente:
(…) tanto desde el punto de vista psiquiátrico como desde la aproximación psicoanalítica, encontramos una
personalidad normal, sana, integrada a su vida y a su entorno, capaz de resolver los diferentes conflictos que le
surgen sin recurrir a síntomas psíquico, con pleno desarrollo de sus potencialidad en múltiples planos
existenciales, con satisfacción consigo misma y con sus realizaciones, con tendencias leves a la neurosis obsesiva
(…)
3.3.4.
Estudio psicodinámico de la personalidad de Digna Ochoa y Plácido de mayo de 2003 67
El estudio, realizado por el doctor Ayala Villareal y la doctora Juárez Vargas, determinó que su
personalidad era la de una mujer “que se decía muy apegada a la religión católica y sin mayor trámite, ni
culpa evidente, tuvo un aborto, ideación e intentos suicidas, a la vez que no se frenó para acusar a inocentes,
aun sus propias amistades de acciones agresivas que ella misma había cometido. Declaraciones falsas que
terminó reconociendo”. De acuerdo con el estudio, Digna Ochoa presentaba un “trastorno límite de la
personalidad [301.83] y que Otto Kernberg clasifica dentro de la Organización Límite de la personalidad de
Nivel ‘bajo’”.
Anexo 37. Dictamen pericial de 2 de enero 2003. Anexo al escrito del Estado de 2 de agosto de 2018.
Anexo 38. Estudio psicodinámico de la personalidad de Digna Ochoa y Plácido de mayo de 2003. Anexo al escrito del Estado de 2 de
agosto de 2018.
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