38 presenciado la operación de desalojo y comunicado el homicidio a la policía, y su cuñado Marcelo, quien estaba con el señor Garibaldi en el momento de su muerte113 . Si bien Vanderlei Garibaldi no compareció espontáneamente a la Jefatura a fin de prestar su declaración, cabía a las autoridades estatales convocarlo a presentarse, toda vez que la Investigación debió conducirse de oficio por el Estado y no dependía del impulso de los familiares del ofendido. Asimismo, la Corte observa que de acuerdo a lo actuado posteriormente por el Estado, tal era la importancia del testimonio de Vanderlei Garibaldi que aún después de varios años, su declaración ante la Corte Interamericana llevó al Ministerio Público a solicitar el desarchivo de la Investigación. Por ello, el Tribunal considera que no se buscó identificar de manera exhaustiva a posibles testigos y obtener declaraciones que permitieran esclarecer los hechos en relación con la muerte de Sétimo Garibaldi. Falta de esclarecimiento de contradicciones en los testimonios 123. Asimismo, conforme a lo indicado por el Estado y el testigo ante este Tribunal Fábio Guaragni 114 , la solicitud de archivo formulada por el Ministerio Público se basó principalmente en la información prestada por el escribiente Ribeiro en cuanto a que existían divergencias entre las declaraciones de los testigos (supra párrs. 97 y 109). Ante las eventuales discrepancias, no se realizó ninguna acción para intentar aclararlas, tales como un careo entre las personas cuyas declaraciones eran supuestamente contradictorias 115 ; tampoco se buscó recibir otros testimonios que pudiesen esclarecer estas supuestas diferencias. Inutilización y omisiones en relación con la prueba 124. La Corte advierte que la inadecuada manipulación del arma aprehendida podría haber causado la inutilización de una prueba importante. Resulta contrario a estándares de una investigación adecuada que el escribiente Ribeiro utilizara el arma de uno de los imputados, a quien estaba deteniendo, en momentos posteriores al hecho. Asimismo, carece de todo fundamento racional que dicho disparo hubiera sido utilizado como una forma de comunicación con otras personas (supra párr. 80). De ese modo, se alteró el estado y las condiciones del arma, haciendo imposible que el peritaje que buscaba 113 Cfr. Declaración de Vanderlei Garibaldi rendida ante notario público el 3 de febrero de 2009 (Expediente de fondo, Tomo II, folios 1048 y 1049), y peritaje escrito presentado por Salo de Carvalho, supra nota 61, folio 2532. El hecho de que Vanderlei Garibaldi fue quien comunicó el homicidio a la policía no fue contestado por el Estado. 114 Cfr. Escrito de alegatos finales del Estado, supra nota 61, folio 1374, y testimonio rendido por Fabio Guaragni en la audiencia pública, supra nota 63. 115 Conforme a lo señalado por el Tribunal (supra nota 71), el testigo Fabio Guaragni afirmó la existencia de divergencias entre las declaraciones de los policías militares y del escribiente Ribeiro. Asimismo, de acuerdo con el Código de Proceso Penal vigente en la época de los hechos, supra nota 107, folios 2339 y 2366: Art. 6. En cuanto tenga conocimiento de la práctica de una infracción penal, la autoridad policial deberá: [...] VI -proceder al reconocimiento de personas y cosas y a careos; Art. 229. El careo será admitido entre los acusados, entre el acusado y el testigo, entre los testigos, entre el acusado o el testigo y la persona ofendida, y entre las personas ofendidas, siempre que sean divergentes en sus declaraciones sobre hechos o circunstancias relevantes. Párrafo único. Los careados será repreguntados, para que expliquen los puntos de divergencias, reduciéndose a término el acto de careo.

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