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llegaban a Las Majadas sobre el paradero de los norteamericanos y que supo
que habían sido detenidos en El Llano y que habían desaparecido en 1985; que
Mario Cano, Comandante de la Patrulla Civil de El Llano, le ordenó a los
patrulleros Candelario Cano Herrera, Vicente Cifuentes e Hipólito García que
llevaran a los periodistas norteamericanos a una zona militar en el
Departamento de El Quiché, que los sacaran de Huehuetenango y que si
querían los mataran; que después le informaron que Hipólito García le disparó a
Griffith Davis, que los otros dos patrulleros le dispararon a Nicholas Blake y que
dejaron los cadáveres tirados en la montaña hasta 1987 cuando Felipe Alva les
ordenó que los recogieran y los quemaran; que la orden de quemar los
cadáveres fue enviada a Daniel Velásquez, Comandante de Las Majadas y que
le fue entregada a Mario Cano; que averiguó que en agosto o septiembre de
1987 los patrulleros hicieron una fogata en la que quemaron algunos de los
huesos; que posteriormente fue a ese lugar y que encontró el redondel de la
fogata; que los restos fueron quemados porque los patrulleros temían que los
mataran; que las personas del lugar sabían quiénes habían sido los autores del
crimen; que se tomó dos fotos con Candelario Cano Herrera y con Mario Cano
en 1988 ó 1989 y que se las envió al Cónsul en Guatemala, Ricardo Roberto;
que los autores del crimen fueron llamados a la zona militar de Huehuetenango
para entrevistarse con el Coronel George Hooker de la Embajada de los Estados
Unidos pero que no llegaron; que cuando los oficiales de la Embajada de los
Estados Unidos solicitaron los archivos para averiguar los nombres de los
patrulleros, los militares respondían que tales archivos no existían; que le
informó a Samuel Blake que Felipe Alva podía ayudarle a localizar los restos de
su hermano, pues él sabía quiénes eran los autores de la desaparición, por ser
el Comandante General de la Patrulla; que supo que Alva iba a organizar un
rastreo para buscar los restos y que los señores Michael Shawcross y Felipe
Alva participaron en éste; que se trasladó a la escuela de San Lorenzo en virtud
de que los padres de sus estudiantes en Las Majadas no lo querían porque
sabían que estaba informando a la Embajada de los Estados Unidos.
c.
Testimonio de Ricardo Roberto, ex vicecónsul en la Embajada de
los Estados Unidos de América en Guatemala.
Declaró que trabajó de agosto de 1988 a septiembre de 1990 en la Embajada
de los Estados Unidos en Guatemala como Vicecónsul y como Segundo
Secretario; que se encargó de dirigir el caso de la desaparición de Nicholas
Blake y de Griffith Davis y de dirigir las relaciones entre la Embajada de los
Estados Unidos, las autoridades guatemaltecas y las familias Blake y Davis; que
desde que se supo de la desaparición de las personas indicadas, la Embajada de
los Estados Unidos se puso en contacto muchas veces con representantes del
Ejército y del Gobierno de Guatemala; que cuando llegó a la Embajada de los
Estados Unidos, ésta no recurría a las autoridades judiciales o policíacas para
investigar el caso; que el 27 de diciembre de 1988 presenció, en compañía del
Coronel George Hooker, Attaché Militar de Defensa de la Embajada de los
Estados Unidos, el interrogatorio de los patrulleros civiles que eran sospechosos
de la desaparición, a raíz de una invitación de las autoridades militares y que
les hicieron varias preguntas; que el 22 de abril de 1989 el Coronel Hooker se
reunió con el Coronel Francisco Ortega, Jefe de Inteligencia Militar, y que
concluyeron que no había progreso en el caso; que el 22 de mayo de 1989 el
Coronel Hooker le entregó al Coronel Ortega unas fotografías de los
sospechosos, tomadas por Justo Victoriano Martínez Morales para que dicho
Coronel pudiera detenerlos e interrogarlos; que el Coronel Ortega nunca mandó