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patrulleros civiles eran los responsables de la desaparición; que Justo Victoriano
Martínez Morales y la Embajada de los Estados Unidos enviaron esa información
al Gobierno de Guatemala; que Justo Victoriano Martínez Morales sabía, desde
principios de 1988, quiénes eran los asesinos y cuáles eran los nombres de las
personas que a finales de 1987 quemaron los restos de los señores Nicholas
Blake y Griffith Davis; que los restos fueron descubiertos aproximadamente tres
kilómetros al sureste de El Llano hacia Salquil, cerca del lugar indicado por
Justo Victoriano Martínez Morales; que Felipe Alva lo llevó al lugar donde se
quemaron los restos; que en 1990 su familia supo que Felipe Alva los podía
ayudar a encontrar los restos usando sus contactos en El Llano y Las Majadas y
que les pidió entre cinco y 10 mil dólares; que en 1992 Felipe Alva le llevó a su
familia dos cajas de madera forradas con satín que contenían tierra, restos y
postes de una tienda de campaña, entre otras cosas; que Felipe Alva firmó un
documento indicando que los patrulleros civiles de El Llano fueron los que
mataron a Nicholas Blake y a Griffith Davis; que las cajas fueron trasladadas al
Smithsonian Institution del Gobierno estadounidense para la identificación de
los restos y que sólo pudieron identificar los restos de Griffith Davis; que habían
restos de otra persona pero que no se pudieron identificar como los de Nicholas
Blake; que su familia contactó de nuevo a Felipe Alva para decirle que no le
iban a pagar en virtud de que no se pudieron identificar los restos de Nicholas
Blake y que le pidieron que hiciera una segunda visita acompañado de
expertos; que en junio de 1992 se realizó la segunda visita con un equipo de
expertos; que con la ayuda de la Embajada de los Estados Unidos Felipe Alva
los llevó a un lugar ubicado a tres kilómetros al sureste de El Llano, pero que
éste no pudo encontrar el lugar exacto; que el Coronel Otto Noack Sierra del
Ejército guatemalteco los acompañó, que volvió a El Llano en helicóptero, con
un patrullero que sabía dónde estaban los restos de Nicholas Blake y que
encontraron el lugar exacto donde estaban; que pasaron varias horas juntando
los restos; que los enviaron al Smithsonian Institution donde pudieron
comprobar que dichos restos eran de Nicholas Blake; que pasaron siete años
desde la desaparición de su hermano; que su familia realizó más de 20 viajes a
Guatemala y que se reunieron muchas veces con oficiales del Gobierno y de la
Embajada de los Estados Unidos; que el Gobierno emitió un certificado de la
defunción de su hermano; que Guatemala no ha investigado ni llevado a los
responsables ante la justicia, a pesar de tener sus nombres desde 1988; que
supo que Vicente Cifuentes, uno de los identificados como responsable, fue
detenido; que no ha recibido información de que otra persona responsable haya
sido procesada; que Felipe Alva no ha sido detenido por el asesinato ni por la
quema de los restos; que los miembros de su familia nunca se reunieron con un
juez porque el Gobierno de Guatemala les indicó que hablaran con las
autoridades militares en virtud de que éstas controlaban el área donde habían
desaparecido los señores Nicholas Blake y Griffith Davis; que no sabe si las
autoridades civiles han realizado algún esfuerzo para detener, investigar o
denunciar a los demás patrulleros.
b.
Testimonio de Justo Victoriano Martínez, maestro de educación
que investigó los hechos relativos a la detención, desaparición y
muerte del señor Nicholas Blake.
Manifestó que trabajó como maestro de 1986 a 1992; que en 1987 conoció a la
familia Blake en virtud de que les ayudó a encontrar los restos de Nicholas
Blake y de Griffith Davis, quienes habían desaparecido cerca de El Llano; que
inició la investigación en enero de 1987; que le preguntaba a las personas que