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Asimismo, el Instituto Paraguayo del Indígena presentó también una solicitud de
medidas cautelares para proteger la parcela del territorio reivindicada en tanto se
resolvía la solicitud de expropiación presentada ante el Congreso. Cuando el
Congreso rechazó el referido proyecto, el juez levantó las medidas al considerar que
ya no existía un proceso principal que podía permitir su continuidad.
El ofrecimiento hecho por el Estado en varias oportunidades de ubicar a los
miembros de la Comunidad Yakye Axa en tierras alternativas ha sido rechazado
principalmente porque esas ofertas perjudicaban a otros pueblos y comunidades
indígenas y en muchos casos el traslado no era transitorio si no definitivo. Además,
estos ofrecimientos en ningún momento implicaban la existencia de fondos
suficientes para comprar las tierras y tampoco había sido consultada previamente la
Comunidad.
f.
Bartomeu Melia i Lliteres, perito
Hasta el año 1883, después de la gran guerra de Paraguay contra Argentina, Brasil y
Uruguay, la región del Chaco no conoció otra población que la indígena. En el Siglo
XX esta parte del Chaco fue vendida en extensiones enormes. La existencia de estos
indígenas en el Chaco, en cuanto a sus derechos sobre la tierra, nunca fue
reconocida. Los indígenas simplemente pasaron a ser peones y empleados de los
nuevos propietarios de las tierras. En esa época el gobierno del Paraguay se
encontraba en una situación sumamente débil, tenían que pagar deudas de la guerra
que habían perdido, por lo que no estaba en condiciones de asegurar los derechos de
la ciudadanía.
Aunque muchos indígenas en el Paraguay poseen tierras en la actualidad, y otros
están tramitando todavía su solicitud de reivindicación de tierras, es posible afirmar
que han perdido absolutamente sus territorios. El despojo de sus territorios implica
la negación de espacios culturales. Por ejemplo, el guaraní dice que “su tierra no es
su tierra”, sino es el “lugar donde somos lo que somos”. En buen castellano se
traduciría que “es la tierra de nuestra cultura”, es decir que el concepto de cultura
está claramente marcado con la tierra.
En el caso de la Comunidad Yakye Axa se podría decir que al no tener territorio y
haber permanecido por más de diez años asentada en la vera del camino, se estaría
demostrando que puede sobrevivir sin un territorio. Sin embargo, los miembros de
esta Comunidad viven, desde su imaginario en la tierra que están reclamando y esto
es lo que los mantiene, por ejemplo, con un altísimo índice de fidelidad a su lengua
autóctona.
La problemática de la pérdida de tierras de los pueblos indígenas es una cuestión
cultural. A pesar de que la Constitución Política del Paraguay reconoce que esas
sociedades indígenas son previas a la constitución del Estado, no se llega a entender
que sus territorios también son previos a éste. Se acepta fácilmente que su lengua,
su organización política, etc., son anteriores a la constitución del Estado, pero no se
acepta que lo sean sus tierras.
Para solucionar conflictos como el presentado en este caso recomienda que se
realicen estudios antropológicos serios a través de los cuales se determine cuáles
son los territorios ancestrales de las comunidades indígenas o por lo menos ciertos
núcleos de éstos. Paralelamente se tendría que hacer un catastro de las tierras del
Chaco, algo que no se ha hecho en forma hasta hoy. Después, deben estudiarse las