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por el toque de queda. Un vecino, que trabajaba para el gobierno, les ayudó
para que enviaran una comisión del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial, la
cual al llegar metió a la víctima en una bolsa de plástico. La declarante ha
asistido a un tratamiento psicológico de aproximadamente cinco sesiones.
Como consecuencia del evento la familia se encuentra muy mal, aunque han
encontrado algo de consuelo al compartir las experiencias con los familiares
de otras víctimas, en COFAVIC.
La madre ha encontrado algo de
“reconfortación espiritual” pero sentía que su vida se había terminado con la
muerte de su hija.
Sin embargo, sigue sufriendo insomnio hasta la
actualidad. Ha estado desde entonces buscando una manera de distraerse;
trabaja hasta en las madrugadas en su casa limpiando ventanas para no
pensar en lo ocurrido; se siente desprotegida y amargada. El padre de la
víctima, Héctor Ramos, siente lo mismo pero sufre en silencio. La esperanza
de que se haga justicia ha sido una razón determinante para seguir adelante.
18.
Deisy Crespo, esposa de Iván Rey.
Iván Rey murió a los veinticinco años de edad. Los agentes del Estado que lo
mataron impidieron su traslado inmediato al hospital.
Trabajaba en
carpintería y era casado. Desde que se casaron, hacía dos años, él mantenía
el hogar. Al momento del evento ganaba el salario mínimo.
Los gastos relacionados con el velorio los asumió ella con los ahorros que
tenían. Los gastos relacionados con la búsqueda de justicia los ha asumido
COFAVIC.
La declarante se encontraba en el séptimo mes de embarazo en el momento
del evento. A causa de los acontecimientos, tuvo que dar a luz mediante una
cesárea. Antes se le había complicado el embarazo con sangrados y recibió
tratamiento médico para aguantar los meses que faltaban hasta la fecha
prevista del parto.
La declarante tuvo que comenzar a trabajar
inmediatamente después de haber nacido el niño. Estuvo en tratamiento
psicológico.
Ella presenció el disparo y la muerte de la víctima, ya que se encontraba a su
lado en el momento del disparo. Desde la muerte de su esposo ha tenido que
ser madre y padre a la vez para su hijo Iván José Rey. La declarante ha
quedado traumatizada, sufre insomnio y depresiones. Su dolor se profundizó
ante la impunidad de los últimos trece años.
19.
María Encarnación Salazar Campos, madre de Javier Rubén Rojas
Campos.
Javier Rubén Rojas Campos era soltero y trabajaba como planchador en una
fábrica de ropas. Su cadáver fue inhumado sin autorización de sus familiares
y su cuerpo fue identificado y exhumado en 1990 a petición de COFAVIC. Al
momento del evento la víctima ganaba el salario mínimo y mantenía con
aportes semanales a su hija Haymar Rojas Campos y a la declarante, quien
está a cargo de la hija. El hermano de la víctima, Carlos Rafael, las sostiene
económicamente.