tuvo que tomar alimento artificial"9. El sufrimiento humano pasa de generación en
generación, desde el comienzo hasta el fin de la vida. Como ya lo advertía el
Eclesiastés:
"no hay quien consuele las lágrimas de los oprimidos; nadie los apoya contra la
violencia de sus opresores" (4,1).
12.
Sófocles bien lo intuyó, en los coros tanto de Antígona como de Edipo Rey: el
primero afirmó que
"Thrice happy are they who have
never known disaster!
Once a house is shaken of heaven, disaster
Never leaves it, from generation to generation. (...)
Then pray no more; from suffering that has been
Decreed no man will ever find escape"10.
Y el segundo indagó:
"Has any man won for himself
More than the shadow of happiness,
A shadow that swiftly fades away?"11.
13.
Como señaló Edgar Morin en el siglo XX, la propia historia de la cultura
humana se yergue sobre actos de crueldad, sin que haya un solo testimonio de la
cultura que no lo sea igualmente de actos de barbarie 12. Lo cual lo llevó a agregar
que
"Como la propia vida, el hombre se desenvuelve en el azar, contiene el azar en
si mismo, está hecho para encontrarse con el azar, combatirlo, domesticarlo, escapar a
él, fecundarlo, jugar con él, correr el riesgo que supone, aprovechar las oportunidades...
(...) La vida está siempre al borde del desastre. La muerte está en el universo
físico-químico en el que la vida corre constantemente el riesgo de perecer, pero en el
que se ha formado, tejido, desarrollado. La muerte está en la indeterminación microfísica, pero indeterminación que al mismo tiempo está en la fuente de las mutaciones y
las creaciones, de toda creación. La mutación, fuente de la muerte, es también fuente
de la vida. Lo desordenado, ese caos subterráneo y permanente, es a la vez lo que crea
y lo que destruye.
(...) La muerte, para el hombre, está en el tejido del mundo, de su ser, de su
espíritu, de su pasado, de su futuro".
14.
Sin embargo, a pesar de estar privado de felicidad y abandonado al ocaso
(como el Sr. Damião Ximenes Lopes, en el presente caso ante esta Corte, quien,
confiado a la “previsión” social en una casa de “reposo”, allí encontró la muerte
violenta), el ser humano no puede abandonar la lucha por la justicia, mientras
mantenga la capacidad de indignación. De otro modo, estará privado no sólo de la
felicidad, sino también de la búsqueda del sentido de la vida, aunque tan breve y
efímera. Otra lección que puede extraerse de Electra (y también, agrego, de la
9
.
.
10
Ibid., p. [9].
Versos 584-587 y 1335-1337.
.
Versos 1189-1191. - Textos in: Sophocles, Antigone - Oedipus the King, Electra, Oxford,
University Press, 1998 [reed. Oxford World's Classics].
11
12
.
E. Morin, El Hombre y la Muerte (1970), 4a. ed., Barcelona, Ed. Kairós, 2003 [reed.], p. 53.