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j)
Testimonio de Augusto Yamada Yamada (Médico Jefe del
Departamento de Anatomía Patológica del Hospital Naval,
oficial de la Marina con el rango de Capitán de Fragata Sanidad
Naval)
Los días 19 y 20 de junio de 1986 comenzó a hacer necropsias en El Frontón.
Los de la policía tomaron huellas digitales, y un odontólogo los odontogramas.
Hizo los protocolos de necropsia y los certificados de defunción y actuó bajo
las órdenes del juez de la Marina. De las 38 necropsias que suscribió, en 17
se indica herida de arma de fuego como causa de muerte, y en 21,
aplastamiento; en algunos casos las heridas de bala eran múltiples y los
disparos no se habían hecho a corta distancia. La identificación estaba a
cargo de la Policía de Investigación. En cuatro certificados de defunción se
pusieron los nombres de los difuntos, que le fueron suministrados por el juez.
No encontró esquirlas en los cadáveres. Los cuerpos que examinó estaban
más o menos enteros, salvo tres que no tenían cabeza. Practicó necropsias
los días 19 y 20 de junio, varias en julio, y cinco el 22 de enero de 1989.
k)
Testimonio
patólogo)
de
Juan
Kruger
Párraga
(médico
anátomo-
Hasta el año 89 fue Jefe del Departamento de Patología del Centro Médico
Naval, con el grado de Capitán de Navío. El objeto de la necropsia, entre
otros, es determinar la causa de la muerte, la identificación de los cadáveres
no compete al médico sino a la Policía de Investigaciones. Fue llamado a
practicar necropsias en El Frontón. La primera vez que estuvo allí fue el 5 de
julio de 1986, y la última, el 22 de enero de 1987. Hizo 23 necropsias y en la
mayoría de ellas señaló el “estado de putrefacción” en que se encontraban los
cadáveres, y que muchos cuerpos tenían fracturas múltiples por
aplastamiento; ninguno de los protocolos de autopsia que él firmó identifica a
la persona.
En las necropsias intervinieron odontólogos que hicieron
odontogramas en los casos en que se encontraron piezas dentales. Los
dictámenes fueron entregados al Juez de Marina. Algunos cadáveres tenían
ropas civiles, pero en los protocolos no consignó estos datos. No encontró en
los cadáveres rastros de heridas por arma de fuego. Por el estado de los
cadáveres, no podía determinar si el fallecimiento ocurrió el 18 o el 19. Cada
necropsia duraba dos horas o más. En pocos cadáveres encontró signos de
quemaduras.
l)
Dictamen de Robert H. Kirschner (médico y patólogo forense)
Al rendir su declaración era Sub-Jefe Médico Examinador y suplente del
principal del Condado de Cook, Illinois, en Chicago. En el ejercicio de su
profesión ha hecho más de 7.000 autopsias. En el caso de El Frontón, las
autoridades debían, como es usual, tener huellas digitales de los internos, y
hubiera sido fácil compararlas con las de los cadáveres, lo mismo que los
odontogramas, tatuajes y cicatrices antiguas, para lo cual la ayuda de la
familia es muy importante. El 20 de junio hubiera sido muy fácil, teniendo la
información necesaria, identificar todos los cadáveres. Es muy importante
fotografiar y hacer diagramas del sitio de un desastre antes de levantar los
cadáveres, incluso para determinar la causa de la muerte. Las necropsias
fueron hechas profesionalmente, pero hubo omisión por parte de los
encargados de las identificaciones; incluso ahora podrían hacerse muchas