casos, ya que en ellos se encuentra en supervisión el cumplimiento de la obligación de
investigar. Solicitaron a la Corte que ordene al Estado adoptar las siguientes medidas:
1.
Que se establezca un esquema de seguridad, en coordinación con la propuesta
beneficiaria, que sea adecuado para responder a la gravedad de los hechos expuestos y al rol
que la fiscal continuará teniendo en los procesos internos de este caso.
2.
Que se establezca un esquema de seguridad para la protección de la familia de la fiscal
Sut.
3.
Que se investiguen adecuadamente los hechos que fundamentan la presente solicitud, así
como cualquier otro posible hecho que pueda constituir una amenaza a la vida e integridad de
la [propuesta] beneficiaria.
4.
Que cese cualquier posibilidad de criminalización u hostigamiento de la fiscal Sut por el
ejercicio de su rol en el contexto de este caso.
5.
Que se garantice el ejercicio de la independencia judicial que le asiste a la fiscal Sut,
actividad jurisdiccional que debe desarrollar libre de cualquier amenaza, hostigamiento o
intimidación.
6.
Recuerde al Estado sus obligaciones internacionales en la investigación, procesamiento y
eventual sanción de los responsables de los hechos violatorios de los derechos humanos de los
casos de […] referencia.
7.
Se garantice la estabilidad en el cargo de la fiscal Sut y se le mantenga al frente de las
investigaciones que hoy adelanta.
8.
Que todas las medidas adoptadas en el marco de estas medidas provisionales sean
previamente acordadas con la [propuesta] beneficiaria y sus representantes.
6.
Alegaron que en Guatemala existe un “contexto de riesgo constante para los
operadores de justicia, incluyendo fiscales, […] que ven amenazadas sus vidas, se ven
expuestos a procesos de criminalización y en algunos casos se han visto obligados a
salir del país por el solo hecho de cumplir con sus funciones”. Además, “existe una
práctica de trasladar [a otras fiscalías] a los fiscales a cargo de investigaciones
relevantes, con el fin de debilitarlas”, y en algunos casos “destitu[irlos]” para “evitar
que continúen conociendo de los casos emblemáticos a su cargo”. Asimismo,
fundamentaron tales solicitudes en los siguientes alegados hechos de riesgo sufridos
por la fiscal Sut Ren:
a) Fue objeto de actos de criminalización, amenazas, vigilancia y seguimientos entre
2016 y 2021. En el 2016 el Departamento de Seguridad del Ministerio Público le
asignó un esquema de seguridad, el cual fue retirado en el 2017 bajo el
argumento de que el caso CREOMPAZ “no tenía tanto movimiento procesal ni
tenía audiencias programadas”.
b) En el marco de las investigaciones penales, se desprendió información que
relaciona a los casos Plan de Sánchez y Diario Militar con “la Antigua Zona Militar
No. 21, actualmente llamada CREOMPAZ”, o campamento del municipio de
Cobán. Alegaron que en ese lugar “se identificaron por lo menos 500 osamentas”
y existirían “fuertes indicios de que las personas desaparecidas se encuentran en
[estos] cementerios clandestinos”. Durante el período de las audiencias de etapa
intermedia del caso Diario Militar, en abril y mayo de 2022, la fiscal Sut fue
víctima de múltiples “seguimientos” en las cercanías de su domicilio y de su
trabajo por vehículos y hombres, así como también recibió “amenazas”.
c) Uno de los sindicados en el caso Bámaca Velásquez presentó una denuncia penal
el 7 de febrero de 2022 en contra de la fiscal Sut y solicitó su apartamiento de la
investigación, a raíz de que el Ministerio Público habría actualizado información
en la investigación de dicho caso.
d) El 8 de junio de 2022 la Oficina Nacional de Prevención de la Tortura presentó
una denuncia penal en contra de la fiscal Sut Ren y la ex Fiscal General Claudia
Paz y Paz, en la cual se argumentó una supuesta “persecución penal específica y
selectiva” en contra de ocho sindicados contra quienes se presentó acusación el
15 de abril de 2016 dentro del expediente penal de la Masacre Plan de Sánchez
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