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para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer 265. En su artículo 7.c la
Convención de Belém do Pará obliga a los Estados Partes a adoptar la normativa necesaria
para investigar y sancionar la violencia contra la mujer 266. En estos casos, las autoridades
estatales deben iniciar ex officio y sin dilación, una investigación seria, imparcial y efectiva
una vez que tomen conocimiento de los hechos que constituyan violencia contra la mujer,
incluyendo la violencia sexual 267. De tal modo, que ante un acto de violencia contra una
mujer, resulta particularmente importante que las autoridades a cargo de la investigación la
lleven adelante con determinación y eficacia, teniendo en cuenta el deber de la sociedad de
rechazar la violencia contra las mujeres y las obligaciones del Estado de erradicarla y de
brindar confianza a las víctimas en las instituciones estatales para su protección 268.
186.
La Corte también ha señalado que el deber de investigar efectivamente tiene
alcances adicionales cuando se trata de una mujer que sufre una muerte, maltrato o
afectación a su libertad personal en el marco de un contexto general de violencia contra las
mujeres269.
187.
El criterio anterior es totalmente aplicable al analizarse los alcances del deber de
debida diligencia en la investigación de casos de violencia por razón de género 270. A menudo
es difícil probar en la práctica que un homicidio o acto de agresión violenta contra una mujer
ha sido perpetrado por razón de género. Dicha imposibilidad a veces deriva de la ausencia de
una investigación profunda y efectiva por parte de las autoridades sobre el incidente violento
y sus causas. Es por ello que las autoridades estatales tienen la obligación de investigar ex
officio las posibles connotaciones discriminatorias por razón de género en un acto de violencia
perpetrado contra una mujer, especialmente cuando existen indicios concretos de violencia
sexual de algún tipo o evidencias de ensañamiento contra el cuerpo de la mujer (por ejemplo,
mutilaciones), o bien cuando dicho acto se enmarca dentro de un contexto de violencia contra
la mujer que se da en un país o región determinada.
188.
Asimismo, la Corte ha establecido que en casos de sospecha de homicidio por razón
de género, la obligación estatal de investigar con la debida diligencia incluye el deber de
ordenar de oficio los exámenes y pericias correspondientes tendientes a verificar si el
homicidio tuvo un móvil sexual o si se produjo algún tipo de violencia sexual. En este sentido,
la investigación sobre un supuesto homicidio por razón de género no debe limitarse a la
muerte de la víctima, sino que debe abarcar otras afectaciones específicas contra la
integridad personal, tales como torturas y actos de violencia sexual. En una investigación
penal por violencia sexual es necesario que se documenten y coordinen los actos
investigativos y se maneje diligentemente la prueba, tomando muestras suficientes,
realizando estudios para determinar la posible autoría del hecho, asegurando otras pruebas
como la ropa de la víctima, la investigación inmediata del lugar de los hechos y garantizando
la correcta cadena de custodia 271. En ese tenor, las primeras fases de la investigación pueden
ser especialmente cruciales en casos de homicidio contra la mujer por razón de género, ya
que las fallas que se puedan producir en diligencias tales como las autopsias y en la
recolección y conservación de evidencias físicas pueden llegar a impedir u obstaculizar la
prueba de aspectos relevantes, como por ejemplo, la violencia sexual. En cuanto a la
realización de autopsias en un contexto de homicidio por razón de género, la Corte ha
especificado que se debe examinar cuidadosamente las áreas genital y para-genital en
búsqueda de señales de abuso sexual, así como preservar líquido oral, vaginal y rectal, y vello
externo y púbico de la víctima 272. Asimismo, en casos de supuestos actos de violencia contra
265
Cfr. Caso Fernández Ortega y otros, supra, párr. 193, y Caso J., supra, párr. 350.
Cfr. Caso del Penal Miguel Castro Castro, supra, párr. 344, y Caso González y otras (“Campo Algodonero”),
supra, párr. 287.
267
Cfr. Caso del Penal Miguel Castro Castro, supra, párr. 378, y Caso J., supra, párr. 342.
268
Cfr. Caso Fernández Ortega y otros, supra, párr. 193, y Caso J., supra, párr. 342.
269
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”), supra, párr. 293.
270
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”), supra, párr. 293.
271
Cfr. Caso Fernández Ortega y otros, supra, párr. 194, y Caso J., supra, párr. 344.
272
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”), supra, párr. 310, y Manual sobre la Prevención e
Investigación Efectiva de Ejecuciones Extrajudiciales, Arbitrarias y Sumarias de Naciones Unidas (Protocolo de
Minnesota), UN Doc. E/ST/CSDHA/.12 (1991).
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