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Las organizaciones no gubernamentales presentaban en todo momento proyectos y
estudios de modelos foráneos que difícilmente se hubieran podido implementar en la
institución por no contar con la infraestructura adecuada y los recursos humanos
disponibles, por un lado, y mucho menos teniendo en cuenta las idiosincrasias de su
medio.
e) Testimonio de Gloria Carolina Noemí Nicora de Martínez, funcionaria de
la Dirección General de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y
Trabajo
De marzo a julio de 2001 trabajó en el Instituto dando asistencia social y
asesoramiento en trabajos artesanales. Luego dio asistencia a los jóvenes que
fueron trasladados a las distintas penitenciarías del país. Había interés por parte de
los internos en dialogar sobre temas del consumo de drogas, prevención y
tratamiento, ya que algunos de ellos eran adictos. Los internos se sentían
agradecidos y complacidos con su trabajo; sin embargo, en dos oportunidades sufrió
intentos de agresión.
Con respecto a los familiares, su grupo de trabajo logró que se diera una mayor
fluidez en las visitas a los internos. Así, en el momento de las visitas lograron ver el
progreso en cuanto a los lazos de afectividad entre los mismos.
En el Instituto se encontraban 220 internos distribuidos en ocho pabellones. El
horario del grupo de trabajo era de las 8:00 a las 12:00 horas los lunes, miércoles y
viernes con actividades rotativas, en las cuales trabajaban con dos o tres pabellones
por día.
Recibieron apoyo de UNICEF para la adquisición de vestuarios, colchones, frazadas y
elementos de aseo personal para los internos.
f) Testimonio de Michael Sean O'Loingsigh, Coordinador del Equipo Pastoral
y Educacional
Durante el tiempo que trabajó en el Instituto tuvo la responsabilidad de coordinar el
equipo pastoral y educacional. Empezó a trabajar en el Instituto a fines de 1993 con
un trabajo pastoral haciendo entrevistas a los internos, a sus familiares y a sus
abogados.
En 1994 empezó la escuela de alfabetización, Centro No. 118, que contaba con una
profesora del Ministerio de Justicia y Trabajo, y terminó esa actividad en 1999 con
una primaria completa hasta el sexto grado. Existían dos bibliotecas a disposición de
los internos. También se daba enseñanza sobre el proceso judicial, así cada interno
recibió el nombre de su abogado, el fiscal y el juez. Había oficios y se desarrollaron
talleres. Había cursos sobre drogadicción y SIDA. En 1998 participó con un equipo
multiprofesional del Ministerio de Educación y Cultura en el desarrollo de un plan de
apoyo.
El Proyecto Mini Empresas se inició en 1998 con el propósito de dar empleo a los
internos, técnicas nuevas para ahorrar sus ganancias, experiencia de trabajo en
grupo, preparación para su integración a la sociedad, y autoestima y motivación para
crear un empleo por sí mismos.