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reformas relativas al Poder Judicial17, así como tipificar con especial gravedad las
amenazas y coacciones contra funcionarios judiciales18. Pese a ello, en una “declaración
pública”, efectuada en un documento de 26 de febrero de 1997, el Director de la Misión
de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala (en adelante “MINUGUA”) expresó,
entre otras consideraciones, que entre la “violencia” que era necesario “erradicar” de
Guatemala se encontraban aquellos “discursos de contenido violento contra magistrados
que aplican la Constitución y honran los compromisos internacionales” 19. Además, la
Comisión de Fortalecimiento de la Justicia20 constató, refiriéndose a un periodo que
abarca los años 1998 a 2004, que existía obstaculización de los procesos mediante
amenazas a testigos, abogados y operadores del sistema de justica. Indicó que “[e]sta
conducta se halla[ba] bastante generalizada y de tales comportamientos dan cuenta los
frecuentes pedidos de protección de los propios jueces y magistrados”21.
27.
En el mismo sentido, entre los años 2000 y 2001, según el informe del Relator
Especial de las Naciones Unidas sobre la independencia de los magistrados y abogados
(en adelante, “el Relator”)22 se registraron 57 casos de amenazas contra jueces. El
Relator, además, resaltó los riesgos enfrentados por jueces en asuntos referentes a
violaciones de derechos humanos en Guatemala y sostuvo que el Estado no les ofrecía
protección23.
28.
Asimismo, en el año de 2001, la Comisión Interamericana identificó como uno de
los más graves problemas para la administración de justicia en Guatemala, la "difundida
situación de amenazas y ataques contra jueces para influir en los procesos judiciales” y
que "la severidad de este problema es exacerbada y perpetuada por la falta de respuesta
efectiva del Estado"24. El mismo año el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas
expresó “preocupación” porque “particularmente” miembros del poder judicial eran
objetos de actos de intimidación e incluso asesinatos, y “lament[ó]” la falta de acciones
para evitar la repetición de tales hechos25.
En ese sentido, propusieron un conjunto de reformas constitucionales y legislativas tendientes a asegurar
el acceso libre e igualitario a la justicia, la adopción de la carrera judicial y la defensa pública penal, como
también reformas penales que priorizaran los delitos de mayor impacto social y que garantizaran los derechos
humanos.
18
Acuerdo sobre el fortalecimiento del poder civil y función del ejército en una sociedad democrática, supra,
compromiso 13.
19
Documento titulado “Declaración Pública del Director de MINUGUA […] en la publicación del sexto informe a
la Asamblea General de las Naciones Unidas”, de 26 de febrero de 1997 (expediente de prueba, trámite ante
la Comisión, fs. 483 y 484).
20
La Comisión Nacional para el Seguimiento y Apoyo al Fortalecimiento de la Justicia, forma parte de la
denominada institucionalidad del Proceso de Paz al haber sido creada por medio del Acuerdo Gubernativo
Número 221-97; en esa época se denominaba “Comisión de Fortalecimiento de la Justicia”.
21
Comisión Nacional para el seguimiento y apoyo al Fortalecimiento de la Justicia, “Una Justicia para la Paz”
El proceso de implementación 1998 – 2004, supra, págs. 55 y 56.
22
ONU. Informe del Relator Especial sobre la independencia de magistrados y abogados. Sr. Param
Coomaraswamy. Guatemala. 6 de enero de 2000. párr. 47.
23
ONU. Informe del Relator Especial sobre la independencia de magistrados y abogados. Sr. Param
Coomaraswamy, supra, párr. 48.
24
Comisión Interamericana, Quinto Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Guatemala.
OEA/Ser.L/V /11.111, Doc. 21 rev. 6 de abril de 2001, párr. 47.
25
Comité de Derechos Humanos. Observaciones sobre Guatemala. 27 de agosto de 2001, supra, párr. 21. En
cuanto a la continuidad de la situación en años posteriores, además de lo que se indica seguidamente, cabe
referir que es un hecho público y notorio que, en 2006 se estableció la Comisión Internacional Contra la
Impunidad en Guatemala (en adelante “CICIG”), que indicó, como motivo de su creación, la ineficacia de las
instituciones de justicia frente a delincuencia común y organizada. En particular, entre los antecedentes a su
instalación, refirió la existencia de “redes parecidas a las mafias [que] ejercen fuerte influencia en las diversas
instituciones del [E]stado”, e información sobre “amenazas a los defensores de los derechos humanos así como
a los oficiales investigadores del sector de justicia, encargados de los crímenes políticos cometidos durante la
guerra”. Aseveró también que “[e]n particular, las instituciones de los sectores de justicia y de seguridad han
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