19
40.
Por otro lado, el derecho a la integridad personal es de tal importancia
que la Convención Americana lo protege particularmente al establecer, inter
alia, la prohibición de la tortura, los tratos crueles, inhumanos y degradantes
y la imposibilidad de suspenderlo durante estados de emergencia31.
41.
Los derechos a la vida y a la integridad personal no sólo implican que
el Estado debe respetarlos (obligación negativa), sino que, además, requiere
que el Estado adopte todas las medidas apropiadas para garantizarlos
(obligación positiva), en cumplimiento de su deber general establecido en el
artículo 1.1 de la Convención Americana32.
42.
El Tribunal ha señalado que de las obligaciones generales de respetar y
garantizar los derechos que establece el artículo 1.1 de la Convención
Americana derivan deberes especiales determinables en función de las
particulares necesidades de protección del sujeto de derecho, ya sea por su
condición personal o por la situación específica en que se encuentre33. En tal
sentido, esta Corte ha indicado que, de conformidad con el artículo 5.1 y 5.2
de la Convención, toda persona privada de libertad tiene derecho a vivir en
condiciones de detención compatibles con su dignidad personal. Como
responsable de los establecimientos de detención, el Estado se encuentra en
una posición especial de garante de los derechos de toda persona que se halle
bajo su custodia34. Esto implica el deber del Estado de salvaguardar la salud y
el bienestar de los reclusos y de garantizar que la manera y el método de
privación de libertad no excedan el nivel inevitable de sufrimiento inherente a
la detención35. En este sentido, los Estados no pueden invocar privaciones
económicas para justificar condiciones de detención que no cumplan con los
estándares mínimos internacionales en esta área y no respeten la dignidad
del ser humano36.
43.
Los derechos a la vida y a la integridad personal se hallan directa e
inmediatamente vinculados con la atención a la salud humana. En este
31
Artículos 5 y 27 de la Convención Americana. Véase, además, Caso “Instituto de
Reeducación del Menor” Vs. Paraguay. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 2 de septiembre de 2004. Serie C No. 112, párr. 157.
32
Cfr. Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala, supra
nota 29, párr. 139; Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México, supra nota 21,
párr. 245, y Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek. Vs. Paraguay, supra nota 21, párr. 187.
33
Cfr. Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de enero de 2006. Serie C No. 140, párr. 111; Caso González y otras (“Campo
Algodonero”) Vs. México, supra nota 21, párr. 243, y Caso Vélez Loor v. Panamá, supra nota 3,
párr. 98.
34
Cfr. Caso Neira Alegría y otros Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 19 de enero de 1995. Serie
C No. 20, párr. 60; Caso Yvon Neptune Vs. Haití. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6
de mayo de 2008. Serie C No. 180, párr. 130, y Caso Vélez Loor v. Panamá, supra nota 3, párr.
198.
35
Cfr. Caso “Instituto de Reeducación del Menor” Vs. Paraguay, supra nota 32, párr. 159;
Caso Yvon Neptune Vs. Haití, supra nota 35, párr. 130, y Caso Vélez Loor v. Panamá, supra nota
3, párr. 198.
36
Cfr. Caso Montero Aranguren y otros (Retén de Catia) Vs. Venezuela. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2006. Serie C No. 150, párrs. 85 y 87; Caso
Boyce y otros Vs. Barbados. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
20 de noviembre de 2007. Serie C No. 169, párr. 88, y Caso Vélez Loor v. Panamá, supra nota 3,
párr. 198.