estaban detenidas en ese centro penitenciario. En el mes de noviembre de 2014, la cifra aumentó a 3.144 detenidos. Para inicios del año 2016, había 3.478 detenidos. En diciembre de 2016, se registraban 3.367 personas. En virtud de la sobrepoblación los detenidos permanecen más de 14 horas del día en sus celdas, y más de la mitad de las personas duermen en el suelo, unas pegadas a las otras. Si por la noche necesitan ir al baño, caminan por encima de sus compañeros, o usan bolsas plásticas. La Defensoría Pública y el Ministerio Público señalaron al Estado la necesidad de reducir la sobrepoblación. Sin embargo el pedido no fue atendido, sino que la situación se agudizó. Además del aumento poblacional, no se han adoptado medidas paliativas. b. Acceso a la salud y salubridad Desde 2012 habría serias deficiencias en materia de salud. Hay una consistente falta de tratamiento médico adecuado y la falta de atención a los internos del Instituto pone en riesgo su integridad personal. Con frecuencia los internos son trasladados tardíamente a un hospital. Desde 2012 hay falta de personal médico suficiente. Actualmente el IPPSC dispondría de 1 médico, 2 enfermeros, 3 auxiliares y 1 asistente social; además, el Centro no cuenta con personal de psiquiatría permanentemente. Habría también escasez de medicamentos. Los alojamientos de los pabellones contarían con un solo espacio destinado a la higiene personal, sin división entre ese espacio y las celdas. En general no habría retretes sino agujeros en el suelo. Los restos de comida se almacenan en el baño, provocando la aparición de ratas, chinches, garrapatas y otras plagas. El piso donde duerme una gran cantidad de los detenidos está lleno de animales e insectos. Además, debido al alto índice de hacinamiento, la cantidad de agua disponible para consumo humano se ve reducida drásticamente. Esta situación genera aumento de tensión entre los detenidos. Los detenidos almacenan agua en bolsas plásticas y otros contenedores no apropiados. El crítico hacinamiento ocasiona propagación de enfermedades contagiosas, de la piel y otras patologías. Además, la propagación de epidemias como dengue, zika y chikungunya en Brasil, y las condiciones de detención suponen un riesgo constante e inminente de contagio de enfermedades graves. En 2016 la mayoría de los detenidos presentaban enfermedades como tuberculosis y patologías de piel. Además, no hay previsiones necesarias para separar a personas con enfermedades infectocontagiosas del resto de la población carcelaria. c. Muertes recientes Entre el 1 de enero y el 26 de junio de 2016, 13 personas fallecieron en el IPPSC. La información más reciente aportada ante la Comisión indica que para principios del mes de diciembre de 2016, habían fallecido en total 27 personas, y que en total se registraron 32 muertes en el 2016. Asimismo, los representantes han informado que durante los primeros días del mes de enero de 2017 se registraron otras 4 muertes. El IPPSC tiene 7.37% de la población carcelaria del estado de Rio de Janeiro, pero concentra 12.66% de las muertes. En al menos 7 casos, los detenidos fallecieron el 2

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