formaron parte de la petición inicial y tampoco la CIDH se pronunció respecto a las mismas en
el [I]nforme de [F]ondo”.
17.
La Comisión consideró que los planteamientos de Guatemala corresponden al análisis
de fondo del caso y, por lo tanto, deberían ser desechados como excepción preliminar. Agregó
que, en su Informe de Fondo, no identificó como víctimas del caso a personas jurídicas, sino a
cuatro pueblos indígenas ubicados en cuatro diferentes regiones guatemaltecas, que operaban
cuatro radios comunitarias distintas. Además, señaló que, en virtud de que las presuntas
víctimas del presente caso corresponden a los referidos pueblos indígenas, “la referencia a
otras radios comunitarias operadas por tales pueblos, en la medida en que éstas se encuentren
relacionadas con los hechos del caso, no constituye una inclusión de nuevas víctimas […],
según lo indicó el Estado”.
18.
Los representantes manifestaron que, desde la presentación de la petición ante la
Comisión Interamericana, las presuntas víctimas han sido identificadas como comunidades
indígenas y se ha hecho referencia a sus emisoras de radio. De igual manera, indicaron que,
entre 2012 y 2019, actualizaron a la Comisión sobre nuevos hechos, especialmente
relacionados con allanamientos de emisoras de radio comunitaria indígenas llevadas a cabo por
autoridades estatales. Además, destacaron que, cuando el caso fue sometido a la Corte, debido
a la naturaleza de la relación entre la comunidad indígena y su radio comunitaria 16, estimaron
necesario obtener poderes de parte de autoridades ancestrales de las comunidades indígenas,
así como de sus respectivas radios comunitarias. Sin embargo, señalaron que, debido a que:
i) solo dos de las cuatro comunidades indígenas originalmente nombradas como presuntas
víctimas aún tienen emisoras de radio comunitaria en funcionamiento, y ii) las dificultades en
la obtención de las cartas de poder de representación de dichos pueblos, los representantes
“decidieron incluir a otras comunidades indígenas como [presuntas] víctimas nombradas”.
Argumentaron que las comunidades incluidas “habían contribuido previamente alcaso mientras
este se encontraba ante la Comisión y son bien conocidas por los [r]epresentantes […]”.
Indicaron que la adición de estas comunidades indígenas buscaba asegurar que “la amplitud y
el impacto de las violaciones de derechos humanos en Guatemalapudieran ser presentadas a
la Corte”.
B.
Consideraciones de la Corte
19.
El Tribunal constata que, en el Informe de Fondo No. 164/19, la Comisión consideró
como víctimas a los pueblos indígenas Maya Kaqchikel de Sumpango, en Sacatepéquez; Maya
Achí de San Miguel Chicaj, en Baja Verapaz; Maya Mam de Cajolá, en Quetzaltenango, y Maya
Mam de Todos Santos Cuchumatán, en Huehuetenango.
20.
Por otra parte, en el escrito de solicitudes y argumentos, los representantes agregaron
seis pueblos indígenas distintos, además de los originalmente indicados: (1) Maya Q’eqchi’, El
Estor, Izabal (Radio Xyaab’ Tzultaq’a); (2) Maya Q’eqchi’ Arroyo de Leche, Cobán (Radio
Nimlajacoc); (3) Maya Mam, San ldelfonso, lxtahuacán (Radio Nan Pix); (4) Los Encuentros,
Sololá (Radio Juventud); (5) Maya Q'anjob'al, Santa Eulalia, Huehuetenango (Radio Jolón
Konob), y (6) Maya K’iche’, Totonicapán, Totonicapán (Radio La Nina).
Los representantes puntualizaron que la “característica fundamental [de la radio comunitaria] es la participación
de la comunidad, tanto en la propiedad del medio, como en la programación, administración, operación, financiamiento
y evaluación […] y debe su razón de ser a satisfacer las necesidades de comunicación y habilitar el ejercicio del derecho
a la información y libertad de expresión de los integrantes de sus comunidades”. Véase también:Asociación Mundial de
Radios Comunitarias (AMARC). Principios para un Marco Regulatorio Democrático sobre Radio y TV Comunitaria,
principios 3 y 4. Disponible en: https://www.amarcmexico.org/pdf/internacional/01-Principios.pdf.
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