D. Consideraciones de la Corte
18.
En ocasiones anteriores, este Tribunal ha tenido oportunidad de examinar y valorar
acuerdos de solución amistosa7. Sobre ese punto, resulta útil recordar que el artículo 63 del
Reglamento de la Corte dispone que “[c]uando la Comisión, las víctimas o presuntas víctimas
o sus representantes, el Estado demandado y, en su caso, el Estado demandante, en un caso
ante la Corte comunicaren a ésta la existencia de una solución amistosa, de un avenimiento
o de otro hecho idóneo para la solución del litigio, la Corte resolverá en el momento procesal
oportuno sobre su procedencia y sus efectos jurídicos”. En consecuencia, de conformidad con
la norma transcrita, este Tribunal deberá determinar la procedencia y efectos jurídicos del
acuerdo de solución amistosa a que arribaron las partes8.
19.
El Tribunal recuerda asimismo que, según se desprende del citado artículo 63, es
posible que en el trámite ante este Tribunal las partes alcancen acuerdos amistosos, cuya
procedencia debe ser evaluada por la Corte. Arribar a este tipo de solución puede propiciar
una más pronta y efectiva reparación de las víctimas del caso. Asimismo, puede contribuir
con los fines del sistema interamericano de protección de los derechos humanos,
especialmente con el propósito de encontrar soluciones justas a los problemas particulares y
estructurales del caso9.
20.
Además, esta Corte observa que, de conformidad con dicho artículo así como el artículo
64 del Reglamento10, y en ejercicio de sus poderes de tutela judicial internacional de derechos
humanos, cuestión de orden público internacional que trasciende la voluntad de las partes, le
incumbe velar porque los acuerdos de solución amistosa resulten aceptables para los fines
que busca cumplir el sistema interamericano. En esta tarea no se limita únicamente a tomar
nota de dicho acuerdo, o a verificar que estén dadas sus condiciones formales, sino que lo
debe confrontar con la naturaleza y gravedad de las violaciones alegadas, las exigencias e
interés de la justicia, las circunstancias particulares del caso concreto y la actitud y posición
de las partes, de manera tal que pueda precisar, en cuanto sea posible y en el ejercicio de su
competencia, la verdad de lo acontecido 11. En tal sentido, el acuerdo no puede tener por
consecuencia vulnerar, directa o indirectamente, el objeto y fin de la Convención Americana.
21.
Para estos efectos, el Tribunal debe analizar la situación planteada en cada caso
concreto, procediendo a constatar que el acuerdo, el cual puede ser presentado ante la Corte
en cualquier etapa del procedimiento contencioso, se encuentra firmado por las partes. Luego
de dar traslado a las partes y a la Comisión y recabar, en su caso, sus respectivas
observaciones, la Corte deberá verificar que se encuentren dados los requisitos formales y
materiales para proceder a homologar el acuerdo mediante sentencia.
Cfr. Caso Benavides Cevallos Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de junio de 1998. Serie
C No. 38, y Caso Escaleras Mejía y otros Vs. Honduras. Sentencia de 26 de septiembre de 2018. Serie C No. 361,
párr. 15.
7
Cfr. Caso García Cruz y Sánchez Silvestre Vs. Estados Unidos Mexicanos. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
del 26 de noviembre de 2013, serie C No. 273, párr. 17, y Caso Escaleras Mejía y otros Vs. Honduras, supra, párr.
15.
8
Cfr. Caso Pacheco Teruel y otros Vs. Honduras. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de abril de 2012.
Serie C No. 241, párr. 19, y Caso Escaleras Mejía y otros Vs. Honduras, supra, párr. 16.
9
Artículo 64 del Reglamento de la Corte. “Prosecución del examen del caso. La Corte, teniendo en cuenta las
responsabilidades que le incumben de proteger los derechos humanos, podrá decidir que prosiga el examen del caso,
aun en presencia de los supuestos señalados en los artículos precedentes”.
10
Cfr. Caso Manuel Cepeda Vargas Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 26 de mayo de 2010. Serie C No. 213, párr. 17, y Caso Escaleras Mejía y otros Vs. Honduras, supra, párr. 17.
11
8