v.
Todos los pabellones presentan filtraciones en el techo y los presos no disponen de
espacios propios para sus objetos personales. Los internos han tenido que crear
diferentes mecanismos por medio de bolsas plásticas o baldes, a través de los
cuales se pretende impedir en época de lluvia el ingreso de agua en las celdas.
vi.
Las celdas son completamente insalubres, están sucias, prevalece el mal olor y
cuentan con poca ventilación. Las condiciones de higiene no alcanzan los mínimos
estándares nacionales o internacionales y dejan a los internos en constante
situación de riesgo de enfermedades. Los restos de comida depositados en las
celdas y principalmente en los baños también son una señal de la falta de higiene.
Las paredes cuentan con la presencia de moho y diferentes tipos de hongos a raíz
de la falta de limpieza y conservación de los mismos. Se resalta que la cantidad de
baños que se encuentran en el IPPSC no son suficientes o proporcionales para la
cantidad de personas que se encuentran incorporadas en la Unidad Penitenciaria.
vii.
Se logró observar que la mayoría de los internos comen al interior de las celdas,
junto a las literas tienen alimentos como frutas y verduras, además de restos de la
comida que les otorga el IPPSC, lo que genera un ambiente insalubre y ocasiona la
presencia de animales al interior de las mismas.
viii.
El IPPSC cuenta con poca ventilación al interior de los pabellones, los cuales
presentan mucha humedad, creando un ambiente ideal para el nacimiento de
hongos y bacterias que desencadenan el desarrollo de enfermedades de tipo
respiratorio, dermatológico, entre otras. Las celdas tienen entre 1 y 2 ventiladores
que están en mal estado, cuyas conexiones están expuestas al aire libre con la
probabilidad de ocasionar un corto circuito.
ix.
De acuerdo al libro de registros verificado por la Corte, los internos cuentan con un
servicio de odontología que atiende 1 o 2 veces por mes, con un promedio de 6
internos cada visita. Las instalaciones y herramientas de la sala de odontología se
encuentran en pésimo estado, en su mayoría oxidadas. Se informó que algunas
ocasiones no es posible prestar el servicio por falta de insumos para los internos.
x.
La parte posterior de la cocina, donde se depositan las sobras de comida, no tiene
ningún tipo de control o limpieza, los restos se acumulan y atraen a diferentes tipos
de animales, lo cual genera malos olores y un entorno insalubre, desagradable y
nocivo para los internos.
xi.
La zona del basurero, donde también se encuentra ubicada la parte hidráulica, es
extremadamente sucia, con la presencia de gatos, buitres y otros animales. Esa
zona no cuenta con las condiciones mínimas de salubridad.
50.
Al respecto, la Corte reitera que de acuerdo con las Reglas Mínimas para el
Tratamiento de los Reclusos de las Naciones Unidas (Reglas de Mandela)14, los locales de
alojamiento y especialmente los dormitorios, deberán cumplir todas las normas de higiene,
particularmente en lo que respecta a las condiciones climáticas y, en concreto, al volumen
de aire, la superficie mínima, la iluminación, la calefacción y la ventilación (Regla 13). Lo
anterior incluye ventanas suficientemente grandes para la entrada de aire fresco, la
garantía de luz artificial (Regla 14), instalaciones de saneamiento (Regla 15), baño y ducha
(Regla 16) adecuada y limpia (Regla 17). Además, se debe facilitar a los reclusos agua y
14
Asamblea General de las Naciones Unidas, Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los
Reclusos (Reglas Mandela), A/RES/70/175, de 8 de enero de 2016.
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