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fundó la Escuela “República de México”; era colaborador de la Procuraduría de los Derechos Humanos y
participaba en un proyecto para registrar la vida de las personas desaparecidas y asesinadas durante el
conflicto.
11.
Sostienen que después de las elecciones de 2003 en las cuales ganó la URNG la
Alcaldía Municipal de Santa Lucía, Makrina Gudiel recibió una llamada telefónica de Miguel Azurdia, un
ex kaibil del ejército de Guatemala, que fue retirado de la Presidencia del Comité de Educación de la
Escuela “República de México” tras una auditoría relacionada con el manejo de los fondos. En la
llamada, afirman que Miguel Azurdia la amenazó de muerte a ella, a su hijo y a su padre, Florentín
Gudiel Ramos. Por otro lado, las peticionarias indican que en diciembre de 2003 un señor de nombre
Mario Pacheco quien era señalado como infiltrado en URNG envió una amenaza de muerte a Makrina
Gudiel, indican que dicha amenaza fue denunciada a MINUGUA.
12.
Sostienen que en 2004 Florentín Gudiel Ramos fue electo Alcalde Comunitario de la
Aldea El Cruce de la Esperanza. Señalan que ese año, Florentín Gudiel tuvo enfrentamientos con Miguel
Estrada, un ex comisionado militar, simpatizante del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) y
trabajador del anterior gobierno. Indican que Estrada sabía que fueron refugiados y tenía el ánimo de
crear condiciones de rechazo social contra su familia.
13.
Las peticionarias manifiestan que pocos días antes de ser asesinado, Florentín Gudiel
Ramos rindió declaración para la presentación de la demanda ante la CIDH en contra del Estado de
Guatemala por el caso de la desaparición forzada de José Miguel Gudiel Álvarez. Asimismo, sostienen
que días antes de su muerte Florentín Gudiel tuvo enfrentamientos con trabajadores de una empresa,
que al realizar obras de construcción destruyeron el canal por el cual pasaba el agua que abastecía a la
comunidad de la Aldea Cruce de la Esperanza.
14.
Las peticionarias alegan que en 2004, durante los meses previos al asesinato de
Florentín Gudiel, su residencia fue objeto de varios actos de vigilancia. Así, indican que una noche
Makrina Gudiel escuchó ruidos fuera de su casa y al día siguiente, se percató que alguien se había
llevado una hamaca y dejado huellas en el corredor. Señalan que vecinos del lugar alertaron a la familia
Gudiel que en la parte trasera de los terrenos llegaba un carro tipo pick-up, con hombres armados que
permanecían afuera de su casa en la noche. Manifiestan que la familia Gudiel recorrió los terrenos y
encontraron colillas de cigarros que fumaban las personas fuera de su residencia. Sostienen que varios
vecinos del lugar confirmaron la presencia de hombres armados escondidos en un cañal cerca de la
casa de Florentín Gudiel y que, en una ocasión, un hombre armado y con pasamontañas se presentó en
su domicilio. Indican que la familia Gudiel Álvarez escuchaba ráfagas de proyectiles por la autopista
cerca de su casa y que en una noche de noviembre de 2004 cinco hombres armados con pasamontañas
se bajaron de una camioneta y rodearon la residencia de la familia Gudiel Álvarez.
15.
Alegan que el 20 de diciembre de 2004, en horas de la mañana, el Sr. Gudiel se dirigía
en bicicleta de la cabecera municipal de Santa Lucía a su casa luego de realizar algunas diligencias,
entre ellas, la visita a la comunidad El Rosario para continuar recabando información sobre personas
desaparecidas durante el conflicto armado interno. Manifiestan que a su regreso le alcanzaron dos
sujetos en bicicleta que le dispararon por la espalda y posteriormente en la cabeza. Indican que cuatro
días después de los hechos, Makrina Gudiel tuvo conocimiento de que en el crimen participó una pick up
gris que esperaba a los asesinos en la entrada a la Aldea Miriam I, aledaña a la Aldea Cruce de la
Esperanza, donde vivía Florentín Gudiel. Asimismo, manifiestan que cerca de la escena del crimen había
personas que indicaron a un hijo de Florentín Gudiel que los perpetradores aún se encontraban cerca del
lugar.
16.
Sostienen que el día del entierro, la comunidad pidió que el cuerpo pasara por la Escuela
para recibir honores. En dicho lugar manifiestan que los hijos de comisionados militares dando el
pésame a la familia manifestaron “de verdad nosotros no fuimos”. Asimismo, manifiestan que a la
entrada del cementerio estaban los señores Estrada y Azurdia riéndose. Indican que en esa noche del
velorio, entre 5 a 7 personas encabezados por un presunto kaibil fuertemente armados llegaron en
vehículos y se apostaron frente a la residencia de la familia, tomando posiciones de ataque.