estos medicamentos de manera absoluta hasta los años 2006 y 2007; y posteriormente lo hizo de manera
parcial e intermitente.
38.
Finalmente, en relación con el derecho a la integridad personal, los peticionarios
presentaron una lista de familiares y seres queridos de las presuntas víctimas que se han visto afectados por
los hechos del caso. En relación con los cuestionamientos del Estado sobre la lista, los peticionarios indicaron
que en la misma están familiares o seres queridos que han acompañado a las presuntas víctimas a lo largo de
su enfermedad y de su lucha para recibir atención y tratamiento médico. Señalaron que en algunos casos las
presuntas víctimas no pudieron acudir a sus familiares directos por temor a ser rechazados pues fueron
estigmatizados por su propia familia. Agregaron que resulta común en Guatemala que personas de una misma
familia no estén registrados con los mismos apellidos. Asimismo, indicaron que la calificación de una misma
persona como víctima y como familiar de otra víctima no implica una duplicidad pues se trata de condiciones
distintas.
B.
Posición del Estado
39.
En sus primeros escritos de 2004, el Estado reconoció que un número mínimo de personas
con VIH/SIDA en Guatemala recibían atención médica pública. Sostuvo que “en la medida de sus posibilidades
presupuestarias provee los tratamientos gratuitos” y que muchas personas con VIH/SIDA de bajos recursos
económicos se vieron imposibilitadas de acceder a los tratamientos de salud puesto que resultan costosos.
40.
El Estado indicó que, en el marco de la acción de amparo presentada ante la Corte de
Constitucionalidad, el entonces Presidente de la República sostuvo una reunión con la Coordinadora de
Sectores de Luchas contra el SIDA en la cual se comprometió a erogar medio millón de quetzales a favor del
tratamiento de personas con VIH/SIDA. Indicó que dicha suma fue transferida al Programa Nacional del SIDA
para el tratamiento de 80 adultos y 80 niños que fueron atendidos en centros estatales.
41.
El Estado señaló que, a pesar de no proveía directamente la atención médica a las personas
con VIH/SIDA, existían distintas organizaciones internacionales sin fines de lucro que la proveían tales como
Médicos Sin Fronteras y otras entidades donantes. El Estado reconoció que “la mayoría del tratamiento en el
país es asumido por Médicos Sin Fronteras”.
42.
En junio de 2004, el Estado informó - en términos generales y presentar documentos o sin
individualizar a las presuntas víctimas – sobre el tratamiento que supuestamente recibían 26 personas en
Médicos sin Fronteras, Proyecto Vida, Coatepeque (11); Médicos sin Fronteras, Clínica Yaloc (5); Médicos sin
Fronteras de Coatepeque (4); Clínicas Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt (1); Hospital
Roosevelt Estudio Bristol (1); Instituto Guatemalteco de Seguridad Social- IGSS (3); Hospital Militar (1).
Agregó que 11 personas no tenían acceso a medicamentos.
43.
El Estado indicó que en cuanto a las 11 personas que aún no contaban con tratamiento, sus
datos y direcciones fueron trasladados con carácter urgente al Ministro de Salud Pública y a la Directora del
Programa Nacional del SIDA a fin de que se les provea a las clínicas que corresponda y se le asignen los
antiretrovirales.
44.
En su escrito de mayo de 2005, el Estado sostuvo que las presuntas víctimas podrían recibir
la atención en forma gratuita en los hospitales Roosevelt o San Juan de Dios, ubicados en la ciudad de
Guatemala, “definiéndose posteriormente según resultados, si llenan requisitos mínimos para poder acceder
a los medicamentos ARV en el país”. Sostuvo que si no llenan los requisitos mínimos, “se les continuará
atendiendo y en el momento en que llenen los criterios (…) se les iniciará el tratamiento necesario”.
45.
Señaló que ha desarrollado distintas medidas generales de atención integral para todas las
personas con VIH/SIDA en Guatemala tales como i) la coordinación con Médicos Sin Fronteras para que
asuman la atención a pacientes; y ii) la compra de medicamentos a nivel internacional y nacional a fin de
garantizar la ampliación de cobertura a personas con VIH/SIDA.
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